La Coctelera

Los misterios de la economía española.

Posteado por: Álex el 27 abr - sin comentarios

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En la parada 27/4/2013

Posteado por: Álex el 27 abr - sin comentarios


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Hechos objetivos sin juicios de valor.

Posteado por: Álex el 26 abr - sin comentarios

Hechos objetivos: Nos mintieron, nos engañaron. En 16 meses, casi un millón de parados más... y sin perspectivas de mejora a corto plazo, reconocido -ahora- por el propio gobierno. Juicio de valor: estafaron a sus votantes.

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En la parada. 24/4/2013

Posteado por: Álex el 24 abr - sin comentarios

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En la parada. 23/4/2013

Posteado por: Álex el 23 abr - sin comentarios

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Lo siento, Wert. Ha vuelto Pons.

Posteado por: Álex el 19 feb - 2 comentarios

Hay personajes de la política que si no existieran deberían inventarlos. Son la salsa que anima el desolado panorama de mediocridad que vivimos. Son los bufoncillos de la nueva corte. En su día ejerció magistralmente ese papel mi admirado Vicentito Martínez Pujalte y, desde que éste se afeitó el bigote, le tomó el relevo el relamido Esteban González Pons.

En el aspecto hay una clara diferencia entre los dos: Vicentito es un "señor de voz aflautada y bigotito de chulapo de zarzuela, con un aseado aspecto de empleado de antigua camisería, que suele gesticular como un hooligan desde las gradas de la bancada popular del Congreso"1.

Esteban, por el contrario, es más fino en las formas, nunca se altera, no grita ni se descompone, viste con lo que ahora se llama ropa casual, nunca va elegante pero siempre tiene el aspecto de dandi levantino: americana de sport, camisa con cuello abierto, sin corbata, pantalones tejanos claros, zapatos sin calcetines... El look polivalente para ir al Mercadona o tomarse un gintónic en el club náutico. Su aspecto podría darle más credibilidad, pero su incontinencia verbal le coloca verdaderamente en el sitio que le corresponde. A pesar de los esfuerzos que está realizando el ministro Wert por ostentar el título, el verdadero bufoncillo de la corte es Esteban González Pons.

Ha estado muchos días en silencio, sufriendo en soledad la triste decepción del ministrable. Como político valenciano, está tocado por el escandaloso despilfarro, derroche y pestilente corrupción que se respira por aquellos lugares en los que no hay dinero para la calefacción de los institutos de secundaria pero sí para delirantes aeropuertos sin aviones, maquetas millonarias de sueños megalómanos y carreras de coches. Y, sobre todo, colateralmente, Pons está salpicado por el caso Nóos 2.

Pero ya se le está pasando el enfado y ha vuelto a hablar, es decir, a ser él mismo: a decir bobadas con verbo engolado.

Hace unos días, González Pons presentó en el Foro Nueva Sociedad a su principal rival en el puesto de bufoncillo, el ministro Wert , donde éste pretendió explicar  los improvisados planes de su departamento. Dijo Pons de Wert:

En solo un mes y pico, el ministro de Cultura ha recuperado un tesoro robado en el fondo del mar. El tesoro está en el camino de vuelta a España.

No profundicemos demasiado en el hecho de que no puede estar de vuelta lo que nunca estuvo aquí, por no hablar de quién robó qué y a quién y, por tanto, a quién se le tendría que devolver. Tampoco hace falta recordar que el asunto del tesoro de la fragata "Nuestra Señora de las Mercedes" se ha resuelto tras cinco años de litigio con la empresa estadounidense Odyssey, que lo recuperó del mar (no lo robó) en 2007.

Pero González Pons dijo algo más de Wert:

El ministro de Cultura ha descubierto otra Gioconda, también del entorno de Leonardo como la francesa, pero mucho más joven y mucho más guapa.

Le faltó decir que del PP.

Rescatatesoros, descubridor de obras de arte... Continuó con sus alabanzas:

Wert es brillante, valiente y un especialista en salvar escollos y deshacer nudos gordianos, al que no le falta ni la buena suerte que acompaña a los campeones deportivos.

Todo eso en medio de la polémica por el castigo a Contador, los chistes de los guiñoles franceses y las desafortunadas acusaciones de xenofobia que el ministro vertió sobre nuestros vecinos del norte. Ministro que, por cierto, pocos días después afirmó que en España "tenemos un problema con el dopaje".

Pero no dejemos que Wert nos distraiga de nuestro objetivo.

Por no callar, González Pons nos regala otra perla:

Durante el XVII Congreso Nacional del PP, en relación con la polémica surgida por la enmienda en la que se pide la eliminación de la palabra "cristiano" de la definición ideológica que se hace del partido en los estatutos, Pons dijo mirando fijamente a quien quisiera escucharle:

El apelativo cristiano no tiene connotación religiosa.

No me digan que no es divertido este Pons. Como en todos los gobiernos tiene que haber un tonto útil, estoy convencido de que, en la primera remodelación del gabinete, González Pons recibirá por fin su tan deseada cartera ministerial. Sin duda le darán la de Ministro de Cultura. Cuando ya hayamos amortizado a Wert.


1. Del blog "Saco sin fondo" en su artículo "La doctrina Martínez Pujalte" (20-11-2005)

2. El juez que investiga los manejos del Instituto Nóos con dinero público ordenó a Hacienda que se analicen todos los datos mercantiles y contables de la Sociedad Gestora para la Imagen Estratégica y Promocional de la Comunidad Valenciana, empresa pública en cuyo nombre, y a propuesta de Francisco Camps, González Pons firmó un convenio que garantizaba seis millones a la ONG de Iñaki Urdangarin para diseñar unos inexistentes Juegos Europeos cuya celebración ni siquiera se daba por segura.

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¿Vergüenza? ¿Para qué?

Posteado por: Álex el 18 feb - 1 comentario

Han pasado solo tres meses desde la victoria electoral del PP y sus mentiras -las de antes y las de ahora- están quedando en evidencia demasiado pronto. Y, lo que es peor, con total descaro y desvergüenza.

El pasado miércoles, en el pleno del Congreso de los Diputados, Jorge Fernández Díaz, ministro del Interior, afirmó que el problema de ETA es, a día de hoy, un problema "con una dimensión política que no debemos obviar".

  • "Tenemos que saber convertir esa derrota policial en una victoria política de los demócratas, no en una victoria política del mundo que ha jaleado durante todo este tiempo al terrorismo". Algo muy similar al llamamiento que hacía el anterior Gobierno y que tanto rechazaron los populares.

Desde el 20 de octubre, reiteró el ministro, ETA "dejó de ser un problema fundamentalmente policial, que sigue siéndolo y por eso la Guardia Civil y la Policía siguen actuando, para tener una dimensión política".

Fernández respondía a una moción de UPyD que pedía la ilegalización de Amaiur. Rosa Díez acusó al Gobierno de "cobardía" por negársela y el ministro del Interior, en otro cambio en la postura del PP, le respondió que Díez practica el "oportunismo político" por proponer algo que divide a los demócratas y sobre lo que ya se ha pronunciado el Tribunal Constitucional.

Por su parte, el número dos del PP vasco, Iñaki Oyarzabal, dijo que Díez "no es de fiar" por intentar sacar "rédito político" del final de la violencia y de la división de los demócratas, además de por "dar oxígeno" a los radicales.

Pero no es el único cambio de los populares, aunque sí tal vez el más llamativo. Pongamos otro ejemplo:

Hace unos meses, Esperanza Aguirre llegó a comparar a los indignados del 15-M con "movimientos totalitarios", los llamó "camorristas", "pendencieros", e incluso dijo de ellos que sienten "desprecio por la democracia" y son el germen de golpes de Estado.

El propio ex alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, expedientó a un policía local por participar en una asamblea del 15-M cuando se encontraba fuera del horario de servicio.

Pero ya lo advirtió Mariano Rajoy: la sola victoria del PP haría que muchas cosas cambiaran. ¿Y qué ha cambiado? No la confianza de los mercados en nuestra economía; no el avance imparable del número de desempleados... Pero sí ha cambiado la percepción de los populares en torno a los perroflautas de Sol:

  • "La situación económica mundial ha hecho emerger movimientos contestatarios. España no ha quedado al margen, y el movimiento 15-M ha llevado a cabo protestas de carácter pacífico que han estado siempre bajo el control y el acatamiento a la legislación que regula y garantiza el derecho a la libertad de expresión y de reunión.
    Su existencia misma no pretende alterar el normal funcionamiento de las instituciones del Estado ni la vida de los ciudadanos y se opone a ser instrumentalizado por sectores extremistas." (Cuestionario técnico sobre la candidatura de Madrid 2020 que el pasado martes se entregó al Comité Olímpico Internacional)

¿Se puede tener menos vergüenza? Los mismos que exigían al entonces ministro del Interior mano dura con los desarrapados acampados en la vía pública, pendencieros, antisistema, totalitarios, hoy afirman por escrito que eran unos ciudadanos ejemplares. O mentían antes, o lo hacen ahora. Lo que está claro es que han entrado, una vez más, en contradicción. Todo sea por unos Juegos Olímpicos a los que el Madrid de Botella, a diferencia de Roma, no quiere renunciar. Cueste lo que cueste. Incluso la dignidad.

En Estados Unidos, donde la mentira de los políticos es severamente castigada, se dice que si se es capaz de mentir en pequeñas cosas, qué no se hará en las importantes.

Bueno. Nos iban a bajar los impuestos y los subieron. No iban a abaratar el despido y lo dejan regalado. Y, mientras tanto, dándose un baño de éxito en Sevilla, con las facas bien guardadas para tiempos peores.

Mayoría absoluta: Hoy, por no necesitar, no necesitan ni vergüenza.

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Los que no apoyan a Garzón son indecentes.

Posteado por: Álex el 14 feb - 15 comentarios

"Los que no apoyan a Garzón son indecentes"

Jamás se me ocurriría semejante afirmación. Ni siquiera pasaría por mi mente plantearme tal pregunta: "¿Son indecentes los que no apoyan a Garzón?"

La simple duda ya me parece una indecencia.

Pues el pasado sábado algo así preguntaron a sus telespectadores en  'Mas se perdió en Cuba', presentado por Xavier Horcajo.

A la indecente pregunta, casi tres cuartas partes de la audiencia que votó (según la imagen) respondió que sí. En mi opinión, ese programa tiene nada menos que un 73% de audiencia indecente y sinvergüenza, cómplice de la trama corrupta que está aplaudiendo con las orejas la condena al juez Garzón.

En todo caso, sabido es que según de donde vengan los insultos, éstos pueden convertirse en halagos. Si el seboso Horcajo cree que soy un indecente porque yo sí apoyo a Garzón y me parece injusta su condena, bienvenida sea su opinión: me alegro infinito de no ser como él.

Sin duda, si llegara a conocerme, él pensaría lo mismo de mí. Y eso también me reconforta.


decencia.
(
Del lat. decentĭa).
1. f. Aseo, compostura y adorno correspondiente a cada persona o cosa.
2. f. Recato, honestidad, modestia.
3. f. Dignidad en los actos y en las palabras, conforme al estado o calidad de las personas.

 

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