El mundo se libra de un dictador sanguinario. Esperemos que ya que la justicia no pudo actuar contra él por los horrendos crímenes contra la humanidad de los que fue autor, al menos haya alguna otra justicia que le haga pagar sus culpas.

El general Augusto Pinochet murió el domingo a las 18:15 horas de la tarde en el Hospital Militar de Santiago tras sufrir una "descompensación inesperada", informó su médico personal. Juan Ignacio Vergara, dijo que el ex gobernante experimentó una "descompensación cardíaca aguda de forma brusca".
(Yahoo-Noticias)

Y esperemos que su viuda y sus hijos no se vayan de rositas, como ocurrió en España.

Porque en España también tuvimos un dictador que murió de viejo en su cama.

Y aún hoy tenemos que aguantar la humillación de ver cómo hay gente que se ofende porque -¡a estas alturas!- todavía andan quitando estatuas del tirano, o defendiendo que se mantega su nombre en calles de pueblos o ciudades.

Por no hablar de la vergonzosa nietísima haciendo el imbécil en la televisión, sin que nadie jamás haya osado investigar dónde fue a parar la fortuna del dictador, de la que la muy holgazana lleva viviendo toda la vida.