En el programa Espejo Público, de Antena3, Miguel Ángel Rodríguez, portavoz en su día del gobierno de Aznar, ha declarado:
"España tiene que saber no sólo quién puso las bombas, sino qué grupo terrorista puso a Zapatero en la Moncloa."

O no cree en la democracia, o está llamando terroristas a 11.026.163 de españoles, es decir, al 42,59% de votantes que decidimos dar su confianza al PSOE en las últimas elecciones generales.

Están tan nerviosos, y son tan sinvergüenzas, que no paran de decir tonterías. Pero insultar (o acusar) a media España de manera tan grave entra de lleno en lo delictivo. No se puede hablar tan alegremente sin que esas palabras tengan consecuencias penales.

Si el PP no lo desautoriza, habrá traspasado la última línea que lo separaba de la marginalidad democrática, porque criminalizar al que no te vota es el primer paso hacia el autoritarismo. O el último. Claro que eso es lo único que esta gentuza entiende.

Ya no se puede ser ni más miserable ni más sinvergüenza.