El programa "Tengo una pregunta para usted..." está dando mucho que hablar. Hace unas semanas el tema de conversación fue la ignorancia del presidente del Gobierno sobre lo que vale un café, y ahora, con el líder de la oposición, su negativa a decir lo que cobra.
Ningún presidente de gobierno del mundo (y probablemente ningún líder de su respectiva oposición) tienen por qué saber el precio de un café. Entre otras cosas porque es casi seguro que les invitan. Irrelevante. Quizás Olof Palme sí sabía el precio de una entrada de cine y, ya ven, lo asesinaron en pleno centro de la tranquila Estocolmo, cuando paseaba con su esposa.
En cuanto a que Rajoy se niegue a decir lo que cobra me parece, por su parte, una muestra de simple educación. En España siempre ha estado muy mal visto decir lo que se gana, se ha considerado una grosería al mismo nivel que contar cuantas veces haces de vientre a la semana. Por tanto, si estamos interesados en saber cuáles son los ingresos de don Mariano o se piensa que eso tiene relevancia en nuestro futuro, no tendrá que ser él quien nos lo diga.
Una vez más nos hemos quedado en la anécdota. Lo importante del programa "Tengo una pregunta para usted, señor Rajoy" del pasado jueves es que el líder del principal partido de la oposición, que aspira a gobernar España, demostró una absoluta oquedad de pensamiento, aun reconociendo que es el político que mejor expresa esa insustancialidad, ese vacío de contenidos, dos horas para no decir absolutamente nada, sino además de las consabidas mentiras que son la marca del partido, obviedades del tipo que su principal objetivo es trabajar para que todos los españoles puedan vivir mejor y tengan un buen sueldo.
Pero lo que finalmente resulta del todo lamentable es lo último que ha soltado el ilustre holgazán, que mira su cuenta a final de mes y que tiene "los mismos problemas que los ciudadanos" .
Según dicen, sus ingresos podrían oscilar entre los 9000 y los 12000 euros mensuales... Tomando la menor de estas cifras, ya tenemos otro como Esperanza Aguirre, que no llega a final de mes. Y eso que su señora también trabaja.
A lo mejor es que a él no le invitan al café. A lo mejor.
21 abr 2007 | 04:59 PM
No vi el programa en cuestión. Confieso que ya tengo cubierto el cupo de demagogias, mentiras y discursos sin contenido al que nos tienen acostumbrados ciertos políticos del PP y paso de detenerme a prestar atención a lo que puedan manifestar estos encantadores de serpientes. Lo poco que sé, ha sido a través de comentarios en la red, un pequeño resumen de algunas de las preguntas, difundida por la SER, y unos breves minutos del programa reproducidos por alguna cadena de televisión, en los que, por cierto, pude darme cuenta que Don Mariano aprovechaba lo que fuere para meter la consabida coletilla: que, “el gobierno estaba cediendo al chantaje de ETA”. Hace años se podía leer una columna periodística bajo el epígrafe de, “Nada con sifón”. ¡Pues,... eso! Por otra parte, procuro fijarme más en los hechos de los políticos que, en lo que dicen.
Sobre su salario, que lo sitúa por sus problemas a final de mes junto a su compañera de partido, Doña Esperanza Aguirre, me parece de una desvergüenza incalificable y que demuestra, por lo manifestado en ese sentido por ambos servidores de la cosa pública, su absoluto desprecio por la ciudadanía y el espíritu de clase en el que se han instalado estos elementos y otros compañeros de profesión.
A, Don Carlos Carnicero – por el que siempre tuve un gran respeto y admiración, que ahora está decayendo algo debido a ese “cogérsela con papel de fumar” que, últimamente le observo en sus análisis – le escuché decir, también en la SER, que nuestros políticos ganaban poco y argumentaba ésto en una comparativa que hacía con los políticos franceses, italianos, etc,.
En fin, sin entrar en otro detalle que más tarde expondré, lo dicho por el Señor Carnicero me parece pueril y poco digno de ser mencionado por este señor. Si queremos hacer comparaciones que sean objetivas habrá que nivelar, también, las prestaciones sociales, nivel de vida, índices salariales, etc, etc., de las sociedades que se consideren. Si situamos los ingresos de nuestros políticos a la misma altura que los de los franceses, por ejemplo, y no hacemos lo mismo con los de la media obrera lo único que haremos será hacer una injusticia social y aumentar agravios comparativos.
El detalle al que anteriormente hacía referencia es que, según mi particular visión del asunto, los políticos no deben ganar más sino menos – entendiendo ese “menos” como un sueldo digno al que se le podrían complementar algunas otras ventajas – con el fin de que la profesión de político fuese auténticamente vocacional, al servicio de los ciudadanos y no como medio de obtener beneficios materiales y de poder. Comprendo que esto suene un tanto utópico, pero si se llevase a efecto nos evitaríamos muchas de las vergüenza a las que nos tiene acostumbrados estos mal llamados “padres de la patria”.
26 abr 2007 | 11:23 PM
Aquí, los únicos que sienten pudor en decir lo que cobran es el PP. El coladero de las FAES, como banco receptor de "donaciones anónimas" debe ser un escándalo.
El PSOE, propuso transparencia en las donaciones privadas y el PP se negó.
Todo lo que sea dinero, para el PP es SAGRADO