El programa "Tengo una pregunta para usted..." está dando mucho que hablar. Hace unas semanas el tema de conversación fue la ignorancia del presidente del Gobierno sobre lo que vale un café, y ahora, con el líder de la oposición, su negativa a decir lo que cobra.

Ningún presidente de gobierno del mundo (y probablemente ningún líder de su respectiva oposición) tienen por qué saber el precio de un café. Entre otras cosas porque es casi seguro que les invitan. Irrelevante. Quizás Olof Palme sí sabía el precio de una entrada de cine y, ya ven, lo asesinaron en pleno centro de la tranquila Estocolmo, cuando paseaba con su esposa.

En cuanto a que Rajoy se niegue a decir lo que cobra me parece, por su parte, una muestra de simple educación. En España siempre ha estado muy mal visto decir lo que se gana, se ha considerado una grosería al mismo nivel que contar cuantas veces haces de vientre a la semana. Por tanto, si estamos interesados en saber cuáles son los ingresos de don Mariano o se piensa que eso tiene relevancia en nuestro futuro, no tendrá que ser él quien nos lo diga.

Una vez más nos hemos quedado en la anécdota. Lo importante del programa "Tengo una pregunta para usted, señor Rajoy" del pasado jueves es que el líder del principal partido de la oposición, que aspira a gobernar España, demostró una absoluta oquedad de pensamiento, aun reconociendo que es el político que mejor expresa esa insustancialidad, ese vacío de contenidos, dos horas para no decir absolutamente nada, sino además de las consabidas mentiras que son la marca del partido, obviedades del tipo que su principal objetivo es trabajar para que todos los españoles puedan vivir mejor y tengan un buen sueldo.

Pero lo que finalmente resulta del todo lamentable es lo último que ha soltado el ilustre holgazán, que mira su cuenta a final de mes y que tiene "los mismos problemas que los ciudadanos" .

Según dicen, sus ingresos podrían oscilar entre los 9000 y los 12000 euros mensuales... Tomando la menor de estas cifras, ya tenemos otro como Esperanza Aguirre, que no llega a final de mes. Y eso que su señora también trabaja.

A lo mejor es que a él no le invitan al café. A lo mejor.