Algunas veces ellos se definen solitos. Me estremece pensar que este personaje gobernó España durante ocho años. Pero lo malo no son sus estupideces o sus locuras, ya tan sabidas. Lo peligroso son las risas y los aplausos de los sinvergüenzas borrachos que babean sus ocurrencias criminales. Son los mismos que rieron y aplaudieron cuando reconoció que él no lo sabía.

"¿Y quién te ha dicho que quiero que conduzcas por mí?", ha ironizado Aznar respecto al conocido lema de la DGT —No podemos conducir por ti— tras lo que ha añadido que nadie le debe decir lo que tiene o no que beber. "Déjame que beba tranquilamente; no pongo en riesgo a nadie ni hago daño a los demás", ha dicho.

Probablemente eso mismo dijo el que después se llevó por delante a Laura y le arrebató sus veintidós años de vida y todo su futuro por delante.

¿Qué pueden pensar aquellas personas (supongo que muchas de ellas votantes del PP) cuya vida cambió de manera dramática y radical porque un conductor bebido se cruzó en su camino o en el de una hiija?

Por cierto, las campañas de la DGT durante su mandato fueron tan crudas y crueles como ineficaces. En fin, como toda su gestión.