"El Mundo", 9 de julio de 2003.

Tal vez, a partir de esa fecha el papá del protagonista de la noticia decidió cambiar de idea, porque mientras fue presidente del gobierno no se le ocurrió elevar o suprimir los límites de velocidad. Pero los españoles, tan incultos y desagradecidos, no le dieron la oportunidad a su partido en las elecciones del año siguiente.

El joven José Mª Aznar junior quizás pensó que por ser hijo de papá y amigo de Berlusconi podía hacer lo que hacía en España: lo que le daba la gana. Y no.