Bernie Ecclestone, magnate de la Fórmula 1, confirmó ayer que las calles de Valencia acogerán una prueba del Mundial durante los próximos siete años si el presidente de la Comunidad Valenciana gana las elecciones del 27 de mayo.

Esto tiene un nombre: chantaje. Y un tufo que apesta. Un empresario chantajea a la tercera capital de España de manera burda y sin vergüenza. La alcaldesa y el presidente Camps podían haber declinado educadamente esta oferta, aunque sólo fuera por la dignidad de todos los valencianos, pero no sólo no lo hicieron sino que la aplaudieron y la agradecieron. Viene un chantajista y los máximos representantes de los ciudadanos no encuentran la vergüenza por ningún lado, si es que alguna vez la tuvieron.

¿Tolerarán los valencianos ser objeto del chantaje? ¿Sabrán algún día los valencianos cuánto dinero les va a costar someterse al chantaje? Y, por otra parte, ¿qué opina la ninguneada provincia de Alicante y la olvidada Castellón -y la misma provincia de Valencia- de todo lo que el ayuntamiento de Barberá está centralizando?

El número dos de Ecclestone, qué casualidad, es el yerno de Aznar. ¿Ven? Al final, tratándose de poca vergüenza, todo cuadra.


ACTUALIZACIÓN 18h.: Ecclestone desmiente todo. Dice que no dijo lo que dijo y que Agag no tiene nada que ver... Señor, qué pronto ha aprendido las tácticas peperas. Ni Rita ni Camps desmienten sus aplausos ni sus babas.