El PP ganó las elecciones en número de votos. Pero tiene un problema. O varios.

Ha dicho Acebes que estas elecciones serían, en su opinión, un "refrendo de una forma de hacer política, la que ha protagonizado el PP, y un reproche generalizado a otra formación, el PSOE".
Acebes puede ser un problema para el PP. Porque es el secretario general de su partido y es un hombre que cuando era ministro no se enteraba de nada y ahora, por lo visto, menos. Esta es la victoria del PP:

El PP obtiene 7.914.084 votos: el 35,60 % y 23.347 concejales.
El PSOE obtiene 7.758.093 votos: el 34,90 % y 24.026 concejales.

Francamente, 155.991 votos más que el contrario no es para echar cohetes, y menos cuando ese contrario saca 679 concejales de diferencia a su favor. No es para echar cohetes, no. Sobre todo después de que el PSOE aniquilara a la familia, destruyera España, vendiera Navarra, dialogara con los terroristas...

Por cierto, este es el flaco favor que le hizo Aznar (otro problema que tiene el PP) a su partido, cuando dijo que el que no votara a los populares estaba votando a los terroristas: el 65,10 % de los españoles ha votado, según Aznar y sin que su partido le corrigiera, a los terroristas de ETA. Cada uno es libre de decir barbaridades, allá su responsabilidad, pero nadie (y menos si cabe un expresidente) puede insultar a dos de cada tres españoles de una manera tan grave.

Es innegable la gran victora del PP en Madrid. Gallardón (otro problema para Rajoy) y Aguirre han arrasado. Pero en Génova creen que España es Madrid. Y se equivocan. Y en el resto de España esto no cae bien. Porque cuando ayer Acebes dijo la estupidez del reproche generalizado estaba pensando en Madrid.

Y de Madrid al cielo pero queda España, donde ni se reprochó al PSOE nada ni se llevó a los altares al PP.

Ahora viene la segunda parte. En democracia, los pactos post-electorales son absolutamente lícitos y legítimos. El PP los ha llevado a cabo cuando los ha necesitado. Así que no empecemos ahora que si NB, que si IU o que si PNV... La cantilena de la "desvirtualización" de la voz del pueblo.

Los españoles deberíamos saber (y no digamos los políticos) que cuando votamos no lo hacemos para elegir al alcalde o al presidente de la comunidad, sino para elegir a los concejales y diputados que, a su vez, elegirán a aquéllos. Lo mismo sucede en las elecciones generales.