Hasta ahora, en el resto de España, estábamos acostumbrados a que cuando en Madrid llovía todos sacábamos el paraguas, pues cuatro gotas y un atasco eran noticia de primera en todos los telediarios.

Pero lo de esta semana ya huele.

No diré esta tontería que he oído en la radio, que el PSOE hubiera ganado si no hubiera sido por Madrid. Aquí jugamos todos. Madrid, también.

Pero...

Estoy hasta las narices de la impresionante victoria del PP en Madrid y de la debacle del PSOE madrileño. Llevan los medios de comunicación tres días seguidos hablando del tema. Los dirigentes del PP dicen sandeces como esa de "reproche generalizado del pueblo español a la política de Zapatero".

Los dirigentes de la Federación Socialista Madrileña (que no levantan cabeza desde hace veinte años) le echan ahora la culpa también a Zapatero: leña al mono, que es de goma, y por salvar el culo venden a su madre.

Todos los tertulianos analizan el tema en todos los programas de todas las emisoras.

Lo que han votado los madrileños es asunto de ellos. Están en su derecho incluso de votar a Aguirre.

Y ya huele.

España no es Madrid. Así que ya me van entrando ganas de que surja un partido independentista madrileño, que gane todas las elecciones y logre su independencia de España. A ver si los españoles podemos empezar a vivir tranquilos de una vez, porque aquí empieza a parecer que el hecho diferencial es Madrid.

Los demás estamos muy hartos de ser el resto de España.


En la primera imagen, Gallardón poniendo en aprietos a Rajoy pero salvándole el puesto. En la segunda imagen, Esperanza Aguirre repartiendo piruletas en la campaña electoral.


Y ya sé que con los forasteros Madrid es, probablemente, la ciudad más acogedora del mundo y que nadie se siente extraño en Madrid. Pero es que eso no tiene nada que ver con que el temita huela.