Lo normal hasta ahora siempre había sido irse cinco minutos antes de que a uno lo echaran.

Rosa Regás es el último ejemplo de dignas salidas de un sitio donde o no se está a gusto o no se le aprecia.

La Biblioteca Nacional ha detectado hojas arrancadas en cuatro ejemplares de obras de los siglos XVI y XVII. A la Sala Cervantes sólo pueden acceder personas con el carnet de investigador. Pero sus detractores le echan la culpa a Regás. Incluso un tal Ussía dice en un pretendido diario que " le han robado [a Regás] los valiosísimos mapamundi de la Cosmografía de Ptolomeo". Ya se sabe que la derecha siempre se ha creído dueña de todo. Hasta de los mapamundi. Y supone que todo el mundo es igual.

A Rosa Regás se la tenía jurada mucha gente.

Rosa Regás, que no es guardia de seguridad, sino escritora, editora, traductora, se fue porque no se sentía respaldada por su jefe. Se marchó porque hay cosas que no tienen por qué aguantarse.

Rosa Díez es el ejemplo opuesto. Como no la echan, es ella la que coge la puerta y se va. Y mira que lo ha intentado con ardor. Que la echaran, digo. Desde el primer instante que pugnó con Zapatero, en aquel congreso de 2000, y perdió.

Curiosamente, en aquel congreso Díez habría sido mi candidata ante un Zapatero desconocido. No tuvo buen perder. Después vio en la acción antiterrorista del gobierno la excusa para zancadillear cualquier paso que se diera.

A Rosa Díez le habría venido bien que la echaran, pero en el partido no deben estar por la labor de darle argumentos falaces. Aunque Pepe Blanco, en vez de mirar el gallinero de la oposición, debería ir tomando nota de los cadáveres políticos que van dejando sus zarpazos. Algunos muy valiosos. Los cadáveres, no los zarpazos.

Rosa Díez, funcionaria en la Diputación de Vizcaya, es política y vive por y para la política. No veo nada malo en ello. Tampoco veo nada malo en que tome el rumbo que debería haber tomado hace años. Ahora se va a un nuevo partido que sale de la plataforma ciudadana ¡Basta Ya!.

"La gente vota a quien le da la gana y ahora también hay mucha abstención. Mucha gente está aburrida de tener que elegir entre un menú único y es bueno ofrecer otro tipo de plato. Los ciudadanos no somos un rebaño propiedad de un partido u otro", ha dicho Fernando Savater sin percatarse de que su nuevo partido es realmente el que tiene un plato único en su carta.

La salida de Rosa Díez del PSOE y la de Rosa Regás de la Biblioteca Nacional son noticias encumbradas a primera plana por la prensa próxima al PP. La defensa de Gallardón por parte de Fraga, que lo que hace es cuestionar a Rajoy, queda oculta entre líneas de página par.