Este hombre nunca dejará de sorprendernos. Y no por lo que haga, sino por su infinita capacidad de no hacer nada.

Pero es que, además, no se entera de nada. Él va a piñón fijo. Le marcaron el rumbo el grupo de incompetentes resentidos que le rodean y él va a lo que le dictan sin pestañear. Es más cómodo.

Hay quien dice que él no es así, que está muy presionado por "los suyos". La verdad es que siempre lo hemos conocido así: poco trabajador, algo indolente... flojo. Me refiero a Mariano Rajoy.

Ahora ya hasta don Manuel se le rebota. Se quedará solo con Zaplana, Acebes y el bufoncillo. Los demás -el bufoncillo posiblemente también- correrán a postrarse a los pies de Rato que tendrá sentado a su diestra al menospreciado (por los suyos) Gallardón, el que cosecha los votos.

Y es que lo de Rajoy no tiene nombre.

Desde el final de la tregua de ETA (5 de junio) han sido detenidas 26 personas relacionadas de una u otra manera con el grupo terrorista. La acción de las policías españolas y francesa es implacable y sin descanso.

Ayer, 1 de septiembre, son detenidos en Francia cuatro activistas considerados como el "núcleo duro" del atentado de Barajas y de la furgoneta volada en Castellón.

Pues bien, a las pocas horas de conocerse públicamente estas detenciones, el señor que pretende gobernar España a partir de marzo volvió a señalar que en la lucha contra ETA "hacen falta hechos y no palabras".

Vale que los bufoncillos vayan diciendo que el gobierno es blando con los terroristas, a pesar de que la contundencia de los datos desmiente esa aseveración. Pero que lo diga de manera tan irresponsable el líder del partido es vergonzoso.

Aunque, en el fondo, Rajoy tiene razón. En la lucha contra ETA hacen falta hechos y no palabras. Las fuerzas de seguridad del Estado y el gobierno están actuando, y los hechos están en las primeras de todos los periódicos. Ahora hace falta que la resentida oposición empiece a actuar también y se olviden de palabras falsas y tendenciosas.

¿Cómo puede actuar la oposición? Muy sencillo. Como lo ha hecho siempre la oposición en todas las legislaturas anteriores: apoyando al gobierno y dejando de utilizar el terrorismo como arma electoral.

Pues eso, don Mariano. A aplicarse el cuento: más hechos y menos palabrería.

Y un poquito de lealtad.