El Partido Popular se aprovecha de la desmemoria de los ciudadanos en general (o tal vez de la suya tan interesada) para decir medias verdades con las que defender a su líder del increíble patinazo acerca del cambio climático, que le llevó a un ridículo internacional.

Dicen que se le está dando demasiada importancia a aquellas palabras, pero habrá que reconocer que la metedura de pata fue antológica, sobre todo cuando gente como Sarkozy no se lo toman precisamente a bromita.

Pero lejos de reconocer su error, Rajoy entabla una batalla dialéctica con el premio nobel Al Gore, y en esa batalla utiliza como arma las medias verdades.

Dice Rajoy: Hay otros que no han firmado Kioto y dan conferencias, en referencia a Al Gore.

Ana Botella, delegada de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid, no ha podido evitar la incontinencia verbal y ha salido en defensa del líder de su partido ahondando en la falsedad. La delegada explicó que mientras Rajoy firmó el protocolo de Kioto cuando el PP gobernaba, EEUU no lo hizo cuando Al Gore era vicepresidente. FUENTE

Se dice que las medias verdades forman parte de la gran mentira.

12 de diciembre de 1997:

Bill Clinton celebró el éxito parcial de la Cumbre de Kioto, pero lamentó «la falta de compromiso de los países en vías de desarrollo».
«Hubiera deseado una implicación más directa de ciertos países», dijo, sin mencionar los nombres de La India y China. «Deberíamos haber arrancado de ellos un acuerdo firme y no una vaga promesa de hacer lo posible por reducir sus emisiones».
«Aun así, la Cumbre ha sido un gran paso adelante», concluyó el presidente a su paso por Nueva York, apenas una hora después de conocer el acuerdo de Kioto. «Hace una semana, parecía un sueño inalcanzable; hoy estamos ya en condiciones de poder adoptar medidas sin precedentes para prevenir el calentamiento global».
Clinton calificó el acuerdo de «ambientalmente fuerte y económicamente solvente» y reiteró su compromiso para que las industrias americanas reduzcan sus emisiones de gases un 7% por debajo de los niveles de 1990 entre los años 2008 y 2012.
Según el presidente, los intereses económicos americanos quedan «completamente a salvo»... «Estamos hartos de oír que cualquier medida para proteger el medio ambiente se va a traducir en un desastre económico. No ha ocurrido así en los últimos años, y no va a ocurrir tras la cumbre de Kioto. La gente tiene derecho a respirar un aire más limpio y a beber un agua más sana».
La oposición republicana, correa de transmisión de la industria petroquímica, acogió con uñas el acuerdo de Kioto. El senador Larry Craig dijo que hará todo lo posible por «matarlo» en la fase parlamentaria.
Los grupos ecologistas, por su parte, celebraron «la apurada victoria». «Al menos se ha conseguido evitar que la industria petroquímica contamine las negociaciones», sentenció John Adams, director del consejo para la Defensa de los Recursos Naturales. FUENTE

Finalmente, Clinton no envió el protocolo de Kioto al senado de su país, que era quien tenía que ratificarlo. No lo hizo porque sabía que iba a ser rechazado ya que el senado contaba con mayoría republicana y gran parte de los suyos, demócratas, también estaba en contra.

Acusar a Gore de no ratificar el protocolo de Kioto es tan sólo una media verdad. O sea, una mentira.

Y que conste que mis simpatías por Al Gore se limitan al hecho de que me pareció injusto que le robaran la presidencia. Y que se la robara un tipo como Jorge Bush, con todo lo que éste ha traído consigo.