Son muchas las personas que consideran eso de la Alianza de Civilizaciones una patochada de Zapatero.

Suelen ser votantes del PP que decidieron la misma noche del 14 de marzo de 2004 que nada, absolutamente nada, de lo que hiciera el líder socialista tenía ningún valor, ninguna credibilidad, y, por tanto, no sólo tenía que ser rechazado sino, además, debía ser objeto de menosprecio y mofa. Así se han pasado cuatro años reconcomiéndose por dentro.

Por cierto, en febrero de 2006, mediante una carta de la Secretaria de Estado de los Estados Unidos, Condoleezza Rice, el Gobierno estadounidense declaraba también su disposición a apoyar esta iniciativa de la Alianza de Civilizaciones.

El pasado fin de semana fue desarticulada una célula de Al Qaeda que preparaba un gran atentado en Barcelona. Algunos se han lanzado a señalar con el dedo acusador al presidente del gobierno español por insistir en su idea de la Alianza de Civilizaciones.

En su ignorancia, confunden islamismo con terrorismo islamista, y en esa tesitura condenan no sólo a todo lo que huela a Islam sino también a todo el que se aproxime a él.

Es como si, por condenar el terrorismo vasco, rechazáramos todo lo vasco, Mayor Oreja o María San Gil incluidos, pues vascos son.

La Alianza de Civilizaciones es, hasta la fecha, la única propuesta seria para -precisamente- combatir el terrorismo islamista, salvo que se pretenda el exterminio de millones de personas en todo el mundo... No demos ideas.

La solución Azores ha fracasado de manera estrepitosa y vergonzosa. No sólo no ha acabado con el terrorismo sino que lo ha alimentado. Por no hablar de las decenas de miles de muertos inocentes que se siguen produciendo y que cada día leemos con indiferencia en la prensa. Sí, víctimas inocentes, musulmanas, asesinadas por fanáticos musulmanes.

¿Qué ha cambiado desde el 11 de septiembre de 2001 hasta hoy con el método Bush? ¿Nos sentimos los occidentales más seguros? Además de no sentirnos más seguros, sino más bien todo lo contrario, nos sentimos más humillados cada vez que pretendemos tomar un avión, por ejemplo.

¿Alguien propone alguna otra medida para afrontar el problema más grave, con diferencia, que tiene hoy planteado la sociedad occidental? Y no sólo la occidental. Recordemos que la mayoría de los atentados terroristas islamistas se producen en territorio musulmán.

Si las democracias occidentales hubieran puesto un mínimo interés en la Alianza de Civilizaciones en lugar de seguir lamiéndole el culo al fanático de la Casa Blanca, tal vez quedara alguna esperanza. Así, no.

Sigan burlándose de la Alianza de Civilizaciones, de sus iniciativas y de sus foros. Sigan aplaudiendo la venta de armas de Estados Unidos a Arabia Saudí. Sigan apoyando al bombero pirómano en que se convirtió Bush. Y sigan riéndose, con la poca vergüenza que les caracteriza, de cada muerto en Iraq.

Por mi parte, espero que la Alianza de Civilizaciones vaya sumando adeptos entre las personas que no nos creemos mejores por haber nacido en occidente, cosas del azar. Tal vez si a la Casa Blanca llega un Obama o una Clinton, los lameculos europeos comiencen a valorar la única iniciativa sensata que se ha planteado para combatir el terrorismo islamista.