Un obispo tiene a su cargo el cuidado espiritual y la dirección y el gobierno eclesiástico de los diocesanos. El gobierno eclesiástico, especifica la definición.

Por otra parte, los jerarcas y los representantes de la Iglesia tienen todo el derecho del mundo a expresar públicamente sus opiniones, faltaría más. Yo, también.

Monseñor Jesús Sanz, obispo de Huesca, ha asegurado en su homilía semanal que el laicismo en boga actúa con resentimiento frente a otras formas de pensamiento, y está dirigido a alcanzar el poder y no a buscar el bien.

Noto en las palabras del obispo cierto resentimiento.

A juicio del obispo, el actual laicismo se sirve de medidas legales y sistemas educativos para imponer una nueva lectura de la historia.

Y así, vienen siendo sistemáticamente expulsados, perseguidos, amenazados, ridiculizados o ninguneados, cuantos puedan ser adversarios culturales, mediáticos, políticos o religiosos.

Curiosa esta última frase, porque precisamente durante los últimos... ¡siglos!... quienes no comulgaban con las ideas de los monseñores eran no sólo expulsados, perseguidos, amenazados, ridiculizados o ninguneados sino, además, apresados, torturados y quemados en la hoguera.

Durante décadas y décadas el sistema educativo ha estado en manos de la Iglesia y han sido diferentes órdenes religiosas las que se han encargado de modelar el pensamiento de muchas generaciones para alcanzar el poder. El poder político: Ése es el principal objetivo de algunas de las prelaturas más famosas y extendidas, y que todos tenemos en mente.

Contemplar cómo la sociedad acepta con naturalidad que el poder político sea laico (como si pudiera ser de otra manera en un estado democrático), pone muy nerviosos a los jerarcas eclesiásticos. Imaginar un futuro más o menos inmediato en el que el sistema educativo se mueva entre parámetros laicos o aconfesionales, les lleva a los infiernos de la ira.

La ira... uno de los siete pecados capitales.

Contra la ira, templanza, me enseñaron en el colegio religioso donde me educaron.

Este obispo Jesús Sanz no es nuevo. En marzo de 2007 lanzó una polémica carta pastoral llamada Los Idus de marzo en la que cargaba contra el Gobierno de Zapatero tras la decisión de conceder la prisión atenuada para De Juana. Pero no sólo eso. El prelado también hablaba de los atentados del 11-M con ironía, afirmando que la "sospecha les mira", aludiendo al Gobierno.

Con personajes como éste, es evidente que necesitamos con urgencia un Estado cada vez más laico, una enseñanza menos ideologizada por estos tipos. Es decir, es necesaria ya la revisión del concordato para adecuarlo a los tiempos que corren y a las exigencias de la sociedad libre y democrática que debe ser España.