Finalmente, Rajoy tuvo que aceptar la propuesta de la Academia de Televisión. Rajoy pretende gobernar España y, supongo, a los españoles. Exigiendo la exclusividad en las dos cadenas -llegó a considerar la opción de Antena 3 como innegociable-, les estaba echando una mano para llenar las arcas. Desvergonzadamente.

¿Qué le ofrecieron las dos cadenas privadas al partido de la oposición? ¿Mano dura para Zapatero durante la campaña y guante de seda para Rajoy? En política los favores siempre tienen un precio, y el beneficiario se encarga de cobrarlo. Algo olía a podrido y han tenido que rectificar.

En su día pudimos leer titulares como éste: El PP ansía un pacto PSC-ERC que le permita hostigar al PSOE. Según los populares, el tripartito les facilita "una oposición más dura". *

Sin embargo, a la hora de establecer los tiempos que dispondrán en TVE durante la campaña electoral, el PP pretendió que la Junta Electoral considerase que PSC y PSOE son dos partidos distintos. Esta circunstancia convertiría al PP en el partido más votado en las elecciones de 2004. La propia Junta Electoral dijo primero que sí y luego que no.

¿Son o no son la misma cosa? Sí o no, según interese. El PP no puede entender cómo funciona un partido federal. Ellos sólo entienden el régimen cuartelario.

Un micrófono abierto desvela que el presidente le confiesa a Gabilondo que a su partido le interesa la tensión durante la campaña. Y se arma revuelo. Lo arman los que llevan cuatro años (o varios más) tensionando la vida política española hasta límites casi insoportables.

Que durante una campaña electoral se cree tensión no debería sorprender a nadie. ¿Para qué creen que están las campañas electorales?

Rajoy promete a los estafados por Afinsa y Forum Filatélico crear un fondo para compensarlos. Se va a compensar con el dinero de todos a unos señores que invirtieron en productos de alto riesgo y, tristemente, fueron timados.

Curioso país éste en el que todo el mundo quiere que el Estado le deje en paz para gastar su dinero (o invertirlo) como crea conveniente pero cuando las cosas se tuercen pretende que el mismo Estado se las solucione. Y el Estado, recuérdenlo, somos todos.

"A mi izquierda tengo una mano vacía. A mi derecha, un compromiso", les dice Rajoy en un mitin, "¿A quién vais a votar ahora?". Este hombre es un inconsciente y un demagogo.

La AVT, esa asociación política de extrema derecha que se ampara en las víctimas de ETA para apoyar incondicionalmente al PP, ha dicho que las últimas detenciones de terroristas etarras es "electoralismo". Semejante despropósito no precisa comentario alguno.

Paralelamente, el Partido Popular critica al INE por hacer públicos en período electoral los datos sobre crecimiento de la economía española. Lo gracioso es que la presidenta del INE es Carmen Alcaide, nombrada para el cargo por Aznar en el año 2000 y ratificada en su puesto por Zapatero.

Lo más sorprendente es que la campaña aún no ha empezado. Estamos en ese tiempo que se llama precampaña, algo que, en teoría, debería haber comenzado el día que se disolvieron las cortes y se convocaron las elecciones. Pero en España, gracias a Mariano Rajoy y sus rencorosos acólitos, la precampaña empezó el 15 de marzo de 2004 a primera hora de la mañana.

En período electoral no deben ponerse en funcionamiento líneas del AVE ni hacerse públicos datos macroeconómicos (si son favorables) ni detener terroristas. Todo eso es electoralismo.