A Rajoy le interesaba llevar a primer término el tema de la inmigración. Insistió, insistió. Y fue respondido: "Ustedes hicieron las regularizaciones con un bonobús" dijo el presidente Zapatero. "¿Qué es eso?" respondió Mariano Rajoy, sorprendido. Fue el principio del fin.
Rajoy se fue hundiendo poco a poco. Este hombre tiene muy poca sustancia. No supo bien qué decir sobre el trasvase del Ebro, y dijo que no había dicho lo que dijo, a pesar de llevar cuatro años dando la matraca con el tema.
Pero cuando se desinfla, que es a la media hora, a Rajoy le hace falta el soplo de sus hooligans bien en el Parlamento (a los que Vicente Martínez Pujalte pone cara), bien en los mítines, en los que el público hierve cuando el candidato dice eso de "agredir a las víctimas". En ese mismo instante me di cuenta de que que Rajoy sabía que estaba perdiendo el pulso. El pulso del debate y su propio pulso.
Rajoy tuvo que recurrir a la violencia verbal, que es el paso necesario cuando ya no se tienen más argumentos ciertos. Rajoy sabía que miles de hogares aplaudirían esa barbaridad al grito de "¡remátalo, Mariano!". Agresión a las víctimas... Un candidato ya nunca podrá ser más miserable, seguimos batiendo récords.
Rajoy fue recibido en Génova como un héroe. Pobre infeliz. Sus hooligans no le retirarían el apoyo ni aunque hubiera patinado escandalosamente, ni siquiera si hubiera reconocido que no sabía lo que era un bonobús, ni siquiera si hubiera dicho que él no había sido gobierno, a pesar de haber sido ministro en varios ministerios. Sus hooligans le echarán a los caballos si pierde el día 9. Pero ayer sus hooligans querían sangre, y Rajoy se la dio para darse a sí mismo un soplo en su electrocardiograma derrotado, plano. Un tremendo error.
Esa desgraciada expresión, "Zapatero agredió a las víctimas", no sólo no le ha dado ni un voto más sino que ha hecho emigrar el voto de toda esa gente llamada de centro (no el que el PP dice ser), digna, honrada y prudente, que no soporta ni la mentira, ni el insulto, ni la violencia verbal de quien quiere gobernar España.
El alegato de conclusiones del candidato Rajoy, con esa niñita española que quería nacer en una familia que tuviera una vivienda y unos padres con trabajo y que quería saber inglés... ¡Señor, fue nauseabundamente empalagoso!
![]()
27 feb 2008 | 12:28 AM
Amigo,
No presencié lo que se ha tenido por un debate, cuando en realidad ha sido algo muy diferente, pero lo que sirve como medida de la calidad de la política por estos pagos es el observar y oir al Acebes jaleando y vitoreando a Rajoy.
¡Esta gente no tiene un ápice de vergüenza!
Un abrazo.