Adversarios. Sí, claro. ¿Por qué no? Es precisamente la esencia de la democracia. Discrepar enriquece. El domingo día 9, los adversarios se verán las caras. Los ciudadanos votaremos. Y después seguiremos discrepando, discutiendo, expresando nuestras ideas de manera más o menos acalorada, con mayor o menor pasión... siendo finalmente ciudadanos libres.

Enemigos. Sólo uno: ETA.


Isaías Carrasco In Memoriam