Y se dicen de centro.

El otro día, un politiquillo del ayuntamiento de Madrid decía que su partido, el PP, "es de los pocos del arco parlamentario que no fue protagonista del fracaso colectivo de la Guerra Civil". Ahora viene un cachorrito de las Nuevas Generaciones, un tipejo llamado Pablo Casado que ha lanzado este eructo: "Si eres joven y eres español, no te has enterado, pero eres del PP. Aunque no lo sepas" (*)

El muy imbécil cree que todos los jóvenes españoles son como él: imbécil. Y, afortunadamente, no es así.

Pero el encendido discurso del joven Casado no tiene desperdicio.

Nunca pudimos escuchar -nunca- tanta inmundicia, tanta basura, tanta mierda saliendo de la pestilente boca de un politiquillo vomitivo.

Esta gentuza aún no se ha enterado de que a la gente de izquierdas no sólo no nos molesta que nos consideren de izquierdas sino que nos enorgullecemos de ello.

Esta gentuza, en cambio, van renegando de su condición de tipos de derechas -muy de derechas- y se esconden cobardemente, y de boquilla, en un centro que no existe. Reniegan de sus abuelos, de sus orígenes, de su historia y de la Historia de España. Si pudieran, suprimirían también esta asignatura del temario de los estudiantes de bachillerato.

Claro que, si pudieran, sacarían el brazo en alto y cantarían el Cara al Sol. No se avergüenzan de sí mismos, pero sólo porque no tienen vergüenza ni la conocen ni la conocerán. Nosotros seguimos entonando La Internacional, qué carcas somos. Al menos no engañamos a nadie diciendo que somos lo que no somos. Y, para empezar, no somos sinvergüenzas, ni miserables, ni gilipollas ni hijos de puta.

El miserable Casado no quiere pasado, no quiere memoria, no quiere historia porque remover las fosas comunes es remover su conciencia y, tal vez, su culpabilidad. Y su ignorancia, y su mentecatez, y su nacismo encerrado en un armario (viendo su fotografía no es difícil imaginárselo con el uniforme de las SS), y su desvergüenza.

Nunca se juzgó a los culpables, nadie pretende ya juzgarlos. Sólo quien tiene algo que temer de su pasado puede negarse a recuperar su memoria. Y recordemos que aquellos pueblos que olvidaron su historia, se vieron condenados a repetirla.

A veces creo que es lo que quieren tipejos como éste.