Un torero es una persona que mata a un animal inocente y es jaleado y aplaudido por otras personas que, en principio, no son toreros.
Un terrorista es un animal que mata a una persona inocente y es jaleado y aplaudido por otros animales que, en principio, no son terroristas.
Los antitaurinos tienen muy claro que las corridas se mantienen porque gozan de un determinado apoyo popular. Por tanto, su tarea fundamental debería ir encaminada a hacer que esas personas que llenan las plazas reconsideren su postura y den la espalda a ese espectáculo.
La política antiterrorista debe ir enfocada también en la misma línea. En días tan amargos como hoy, es imprescindible la condena de los hechos, la firme propuesta de juzgar y encerrar a los culpables y, sobre todo, la unidad inquebrantable de los demócratas.
Podremos estar en desacuerdo en muchos asuntos, podremos discrepar e incluso tirarnos los trastos a la cabeza. Tal vez lleguemos a utilizar palabras gruesas y descalificaciones improcedentes.
Pero en el tema del terrorismo vasco (vascos son los terroristas y por el País Vasco dicen hacer lo que hacen), tenemos que tener muy clara la definición de terrorista que se da en el segundo párrafo de este artículo.
Todos sabemos lo que hay que hacer con los terroristas. Pero no deberíamos olvidar que hay muchas bestias que los jalean, les aplauden y llenan las calles para escuchar sus mítines.
Algo habrá que hacer también con ellos. Y el gobierno vasco debería saberlo. No se trata de negarles sus derechos civiles. Bastaría con civilizarlos.
9 oct 2008 | 02:40 AM
curiosa comparacion la de los antitaurinos con los llamesmoles democratas, ahora bien, si a los antitaurinos hay que hacerles ver que maltratando un animal no se comete mas que una barbaridad, como le haces entender ese tipo de barbaridad trasladado por ejemplo a un guardia civil muerto a manos de un miembro de eta, es decir como convences a los que apoyan a ETA para que dejen de hacerlo.