Manuel Fraga, fundador del Partido Popular, ha calificado de "disparate" la decisión del juez Baltasar Garzón de investigar los crímenes contra la humanidad cometidos durante la Guerra Civil y el franquismo y ha recordado que "ya hubo leyes de amnistía".
El disparate democrático es que un ministro del dictador no haya sido -al menos- inhabilitado a perpetuidad para el ejercicio de la política, ya que en este país con el ejemplarizante ejemplo de la transición no se juzgó a nadie.
A cambio, se permite el ex de Franco el lujo de seguir opinando públicamente, sin rubor ni vergüenza. Se lo hemos consentido en los últimos treinta años.
Afortunadamente se ampara en un derecho que él, ministro de Información del régimen franquista, negó y persiguió.
En la transición, España cerró los ojos, porque le interesaba, y se volvió imbécil. Nos volvimos todos imbéciles. O eso creyeron los franquistas, amnistiados (sin ser juzgados) por un sistema que siempre despreciaron... Y no se equivocaban.
Fraga tiene conciencia, y por lo que se ve, se le remueve. No dudo que dormirá plácidamente: lo ha hecho toda su vida.También lo hizo el general. El general firmó -incluso en vísperas de su defunción- sentencias de muerte, a pesar del parkinson, de la vejez, y del inmediato encuentro con el Hacedor.
Fraga sabe dónde estuvo y en qué mesas se sentó. Podía haber elegido otras mesas -inteligente número uno- y no lo hizo.Otros sí lo hicieron. Fraga nunca se exilió, nunca renegó del régimen franquista. Participó de él, y en él, y con él. Comulgó con él.
Quizás Fraga intente ahora repeler el miedo a ser juzgado (¿por qué no?), apelando a que ya hubo una amnistía. ¿Qué teme Fraga? ¿Qué temen los herederos políticos de Fraga? La amnistía perdona delitos. Pero, primero, esos delitos deben demostrarse y juzgarse para ser perdonados.
Qué miedo a la memoria. Ya sé que Grimau es un argumento recurrente. Pero, desde mi punto de vista, absolutamente clarificador.
Julián Grimau era un líder comunista detenido en 1962, torturado, condenado a muerte y ejecutado. En el Consejo de Ministros que le negó el indulto se sentaba Manuel Fraga, ministro nada menos que de Información y Turismo, es decir, el ministro de la imagen del régimen. Ministro de Propaganda, digamos. Pues bien, durante aquellas fechas se llevó a cabo una eficaz campaña de propaganda que pretendía catalogar a Grimau como un criminal.
Esto todo el mundo lo sabe, pero conviene recordarlo de vez en cuando, por si acaso.
Recordemos que Julián Grimau fue un hombre que en su juventud militó en la izquierda republicana; que ingresó en el Partido Comunista de España (PCE) pocos meses después de estallar la Guerra Civil en 1936; que ingresó en los cuerpos de seguridad de la República; que al acabar la contienda se exilió a Latinoamérica y Francia; que en 1954 fue elegido en Praga miembro del Comité Central del PCE; que en 1962 fue detenido y que, tras un consejo de guerra sin garantías, fue condenado a muerte. El régimen de Franco no tuvo piedad y Grimau fue ejecutado.
Grimau había sido detenido el 7 de noviembre de 1962 en un autobús de Madrid en el que sólo viajaban él y dos hombres más, agentes de la temible Brigada Político-Social. Durante los interrogatorios, cayó por una ventana desde un segundo piso, se golpeó en la cabeza y se fracturó las muñecas. El Ministerio de Información y Turismo, que entonces dirigía Manuel Fraga, sostuvo que el preso se había tirado al vacío de forma "inexplicable", tras encaramarse a una silla. Nadie creyó esta explicación y siempre flotó la sospecha de que había sido arrojado al vacío por sus torturadores.
Pero todo esto ya lo sabíamos -e hicimos como si no-, hasta que alguien habló de disparates.
El dirigente comunista fue encausado por el régimen franquista por sus actividades como policía de la Brigada de Investigación Criminal durante la Guerra Civil. Estas supuestas actividades ya habían prescrito (como los delitos franquistas hoy día), al haber transcurrido más de 25 años desde el final de la guerra. Sin embargo, la dictadura lo acusó de un delito continuado de rebelión contra el Movimiento. Hoy día nos conformaríamos con que se reconociera el crimen, puesto que sus ejecutores ya fallecieron. Nos bastaría, probablemente, con que se reconociera el crimen contra la libertad y los derechos humanos.
El juicio sumarísimo comenzó el 18 de abril de 1963. Al día siguiente de la condena, el Consejo de Ministros presidido por el general Francisco Franco e integrado por 19 hombres -Fraga entre ellos- no atendió a la petición de conmutación de pena, sino que respaldó la condena a muerte del reo. De nada sirvió la presión internacional. Grimau fue fusilado en el campo de tiro de Campamento (Madrid).
Ya sé que los rojos siempre estamos con la misma historia. Y lo estaremos, hasta que se la juzgue.
19 oct 2008 | 01:49 PM
Lo que es un disparate es que un señor que formó parte de la dictadura franquista y que se supone "demócrata" no sea capaz de condenar y repudiar su pasado más reciente, simplemente por coherencia "democrática". Un saludo.
19 oct 2008 | 05:10 PM
Y lo peor no es eso. Lo peor es su comportamiento, como de estar de vuelta de todo y considerar a los demás como indocumentados y sobre todo su falta de educación y sus ataques de soberbia.
Desde luego en ese anaquel del que presume que es su cabeza, no hay ningún libro que hable de arrepentimiento. Según él, con Franco todo era correcto.
19 oct 2008 | 07:24 PM
Eso por no hablar de su implicación en las matanzas de Vitoria y Montejurra!
19 oct 2008 | 08:16 PM
Este Hijo de perra de FRAGA no se entiende como Gazon o la justicia no le han metido mano ya , se irá de rositas como el salvador de la patria y otros tantos , que tarde esta memoria historica , imbeciles es poco estamos agilipoyados , basta ya , y que retumben las paredes joder. PAZ Y BIEN PERO con JUSTICIAS .
23 oct 2008 | 08:50 PM
¡Aisss! es que eso que llamamos Transición, no fue más que eso, un tránsito de ser dictador a ser "democrático" en 24 horas, pero cuántos siguieron en sus puestos y en otros mejores, sin entrar a considerar lo que siguieron en la judicatura porque entonces ya, es para que nos dé algo.
Besotes