El presidente Zapatero podría convertirse en el principal aliado del presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, gracias a las características comunes que definen a ambos líderes, tanto a nivel político como personal. No lo digo yo, ni por supuesto los medios afines a la extrema derecha del PP, ni sus líderes, ni mucho menos el casposo señor Aznar. Lo escribe, y está publicado en el diario estadounidense The Washington Post, el periodista Jim Hoagland.

Hoagland es un experto en asuntos de política internacional y dicen que basa sus argumentos en un contexto histórico. Es reconocido por la forma en que denuncia las posturas deficientes de los gobernantes y políticos. Muchos de sus propios contactos son los mismos líderes mundiales. Ha sido galardonado dos veces con el Premio Pulitzer. Muy pronto será insultado y humillado por los medios afines al PP.

The Washington Post presenta también la reciente visita de Zapatero a la Casa Blanca como un éxito de la administración española, así como un reconocimiento a regañadientes del presidente saliente George W. Bush de la importancia mundial de España: en este punto, Hoagland cree que España puede representar para Obama un importante apoyo europeo, al igual que Tony Blair lo fue para Bill Clinton o el propio Bush.

Personalmente, lo que escriba Hoagland me merece más respeto y consideración que lo que opine un señor casposo que, siendo presidente del gobierno, no se enteraba de nada. Y ahora se permite el lujo de menear la melena y esparcir su caspa y su halitosis:

"Los que tienen que tener complejos son esos progres apolillados y de pacotilla que hacen políticas rancias. Nuestras ideas son mejores que las suyas."

Si no fuera el tipo tan ridículo podríamos hasta reírnos. Pero hay cosas que no tienen ninguna gracia.

Aznar menosprecia y se burla de la memoria histórica. Los que tenemos vergüenza y conciencia, no. Y yo recordaré su contribución al genocidio iraquí mientras tenga memoria.

Este vídeo se publicó en este blog el 22 de febrero de 2007, en un artículo titulado "Aznar no lo sabía".