Respeto y tolerancia. Pero no todo vale.
el 28 nov - 1 comentario
Hay cosas que no tienen ninguna justificación. Las costumbres, las tradiciones, la fe, las creencias no justifican todo. Y no todo es respetable, ni muchísimo menos.
Uno puede entender el dilema sobre el velo de las muchachas musulmanas en los colegios públicos occidentales. Tal vez no tendríamos esas dudas con una monja católica que se presentara en el aula de su facultad con la cabeza cubierta.
En España siempre hemos visto mujeres con los cabellos ocultos porque así lo exigía su orden religiosa, y nunca hemos puesto el grito en el cielo. Ni siquiera nos hemos preguntado por qué.
En escuelas, en hospitales, en residencias... A todas las respeto y -créanme, a pesar de mi animadversión hacia las sotanas- a muchas las admiro. Incluso, si me apuran, las envidio.
Son actitudes privadas en lugares públicos. Aquellas monjas estudiantes -las hay todavía, afortunadamente-, nunca obligaron a que sus compañeras se pusieran un velo. Tampoco lo hacen las musulmanas que estudian en nuestras aulas.
Aquel velo, el velo católico, sólo era obligatorio -para todas las mujeres, religiosas o seglares, creyentes o ateas- a la hora de entrar a un templo. Y tras el Concilio Vaticano II, ni eso. Basta con que vayan decentemente vestidas.
Respetar las tradiciones, protegerlas -fomentarlas incluso-, no está mal. Al revés, nos permite conocernos mejor e ir creciendo tanto social como individualmente.
Conocer otras culturas, otras tradiciones, otras lenguas y colores, mezclarlas, asimilarlas, compartirlas, convivirlas, sin duda nos enriquece. Pero no todo es tan fácil.
Y no todo vale.
Personalmente, me importa menos que nada ni cuantas veces rezan al día ni hacia qué punto cardinal lo hacen. Respeto su dieta como lo hago con los vegetarianos. No me meto en sus templos como tampoco lo hago en los míos. Ni oculto cruces ni ilumino medias lunas.
Pero procuraré no mantenerme al margen, no taparme los ojos y, mientras pueda, no callarme.
"Muere un bebé en Zaragoza a causa de una posible circuncisión ilegal". Europa Press. [LEER NOTICIA]
Los padres tienen 38 y 33 años, y son de nacionalidad nigeriana. Estábamos tal vez suficientemente concienciados con el terrible tema de la ablación de clítoris.
En España la circuncisión es legal sólo por motivos médicos, nunca religiosos.
El mensaje de la sociedad española tiene que ser muy claro: No todo vale. Nuestra democracia es respetuosa con todas las religiones, credos, razas, lenguas, costumbres, tradiciones... Lo exige la Constitución y el sentido común.
Pero en nuestra democracia, que tiene un pilar básico en la tolerancia, no todo vale.
Y es obligación de las democracias occidentales -desde el laicismo, pero también desde la fe- extender hasta el último rincón del mundo conceptos tan básicos como los derechos universales del ser humano.
Y quienes vienen a vivir entre nosotros deben saberlo. Y deben saber que no estamos dispuestos a tolerar costumbres, tradiciones o creencias que atentan contra la dignidad de la persona y los derechos humanos.



Totalmente de acuerdo contigo, hace unos meses en Barcelona vi una mujer con burka y me senti ofendida como mujer y como ser humano, yo respeto la intimidad de todo el mundo pero quiero ser respetada, un saludo