Ha dicho Rajoy en Santurce que si el ministro de Economía, Pedro Solbes, no tiene más ideas para hacer frente a la crisis económica, lo más patriótico es quitarse de en medio.

¿Sabrá algo de patriotismo, el tipo éste? Porque no es ésa la idea que nos ha dado en los últimos cinco años, en los que se ha dedicado a poner zancadillas malintencionadas al más mínimo movimiento del gobierno. Y le ha dado igual que fuera sanidad, familia, educación, terrorismo o economía.

Sí, que se quite de en medio Solbes y Zapatero para que se ponga él... antes de que lo defenestren en su propio partido, que anda oyendo rumores del regreso de Aznar.

Pero en un sistema democrático (esto tendría que saberlo Rajoy), sólo las urnas deben cambiar gobiernos, ni las crisis ni las peticiones del líder de la oposición ni los controladores aéreos. Y, en todo caso, le queda el recurso democrático de una moción de censura. Tan mal que está la cosa y ni se le ha ocurrido esta posibilidad al indolente líder de la oposición.

Rajoy me parece un tipo honesto, y eso en política tiene un valor incalculable. Es capaz de reconocer errores, al menos en los medios no afines, lo cual le honra. Pero en los mítines se calienta porque la masa quiere sangre (metafóricamente hablando). Y entonces dice gilipolleces como ésta, que es lo que la masa enardecida quiere oír:

No hay que tener miedo a la crisis; hay que tener miedo a la actuación del Gobierno de España.

¿Oímos decir algo semejante a Obama en la campaña electoral, estando como estaban Bush y la economía de su país? ¿Podríamos imaginar estas palabras pronunciadas por la oposición alemana o francesa o británica?

Pero ahí tenemos a Rajoy: generando confianza. Patriotismo. Nos ha pedido a los ciudadanos que empecemos a rezar. ¿Rezar? ¿Para que nos mande un salvador? ¿Un salvador de la Patria? ¿Otro más? ¿Él...? O...¡¿Aznar?!

Señor Jesús, qué escalofríos. Qué miedo me dan estos patriotas de banderas al viento, prietas las filas, himnos victoriosos. Golpes en el pecho: por tu culpa, por tu culpa, por tu gran culpa, porco governo.