Estos chicos de la derecha española, a los que se les llena la boca con palabras como patria o nación, han cogido la costumbre de salir al extranjero para criticar y hablar mal de su país, generando una desconfianza que no ayuda a hacer la crisis más llevadera sino más bien al contrario.

Y no importa que se exagere o, directamente, se mienta porque, como es bien sabido, el objetivo es cargarse a Zapatero y si para ello hay que cargarse al Estado, al país, a la nación o a la patria, será considerado como un daño colateral.

Ellos volverán a hacer que España renazca de sus cenizas y en su cielo azul vuelva a brillar el sol. Todos de nuevo con la camisa nueva -no la blanca de mi esperanza-, sino la que tú bordaste en rojo ayer.

Yo pensaba que Sáenz de Santamaría iba a cambiar algo. Esta mujer, que más parece la repipi delegada de curso de un colegio del opus -salvo aquel día que se desmelenó y se descalzó... como todas las repipis pijas han hecho algún día, sólo uno, sabes, josplas-, se fue a Londres para decir que en España nada funciona.

En toda la Unión Europea y en todo el mundo vivimos una crisis financiera que es mundial y que aquí (Reino Unido) está afectando, pero en España vivimos una crisis made in Spain, una crisis muy particular.

Según ella, España afronta una triple crisis: una económica sin precedentes, una social muy grave, porque hay más de un millón de españoles que no cobran un solo euro de prestación por desempleo, y una crisis institucional.

Todas las opiniones pueden ser tenidas en consideración. Excepto las demagógicas. Y en eso los del PP son expertos.

Dijo Sáenz en la misma intervención de Londres:

En España cada vez que nieva se paraliza el país pendiente de lo que hará Magdalena Álvarez. Somos incapaces de gestionar una nevada o un temporal, el país se paraliza.

Según parece, como en Madrid nevó el domingo, España entera era -y es- un caos. Exagera o miente. Unos cientos de ciudadanos en unas carreteras determinadas de una comunidad autónoma determinada, parados en medio de una nevada, no son el país paralizado.

Millones de españoles están ya muy hartitos de que cada vez que en Madrid llueve o nieva, el caos sea nacional. Que unas decenas (tal vez cientos) de ciudadanos queden atascados en medio de la carretera un domingo por la mañana no es un caos. Es una incomodidad para las personas afectadas. Nada más, y sólo para ellas.

Prevenir -de su falta se acusa a la ministra- no es colocar una máquina quitanieves delante de cada vehículo, ni mucho menos mandar al ejército en su rescate... y que los soldados tarden como mucho veinte minutos.

España se ha convertido en un país intransigente. No soportamos estar parados tres o cuatro horas (salvo en el sofá de casa), aunque las circunstancias sean extraordinarias, sin exigir -¡exigir!- que las quitanieves vengan ya, que el ejército venga ya y que la ministra se vaya ya, porque ha nevado y no he podido ver a Nadal.

En España nadie se responsabiliza de nada. Ni los responsables. La ministra culpa a la comunidad, la comunidad a la ministra, los ciudadanos a los gobiernos locales, autonómicos o nacionales (los de derechas culpan directamente a Zapatero), todos a los meteorólogos y éstos a la puta madre que parió a un invierno tan perro.

Nadie atendió las previsiones. Nadie se asomó a la ventana, nadie vio como nevaba. Salimos a la carretera -¡porque tengo derecho, coño!- nevando y sin cadenas. ¿Para qué cadenas, si no las sé poner?

En España estamos acostumbrándonos a hacer las cosas porque nos sale de la polla y tenemos derecho a ello y nadie nos lo puede prohibir. Pero al menor percance, el gobierno culpable, el gobierno responsable, el gobierno dimisión.

Lo queremos todo, lo queremos gratis y lo queremos ya.

No soportamos estar tres horas en una carretera porque no somos capaces de entender que una quitanieves (que no es un bólido) tiene que ir abriéndose paso entre vehículos atascados, en medio de la nieve y la ventisca, hasta alcanzar el kilómetro purrucientos en el que el primer españolito de la fila está atascado y sin cadenas.

¿Se dan cuenta por qué llevan dos días descojonándose de los madrileños en Soria, en Teruel, en Burgos, en León, en Asturias, en Pirineos... en media España? Si es que estos madrileñitos parecen salidos todos del cole de Soraya.

El resto de España (también los madrileños que se quedaron en casa viendo la tele) estábamos tan plácidamente contemplando asombrados la hazaña de dos hombres buenos, con raquetas, dando a la humanidad un ejemplo de tesón, esfuerzo, valía y -también- educación.

A ver si dimite la ministra y llega pronto la primavera.