En diciembre del pasado año, la ministra de Defensa, Carme Chacón, anunció que iba a proponer al Consejo de Ministros no renovar el tope máximo de 3.000 militares para misiones internacionales establecido por un acuerdo del Gobierno.

En su comparecencia ante la Comisión de Defensa del Congreso para informar sobre las misiones en el exterior, afirmó que ese acuerdo que limita el número de soldados desplazados a misiones exteriores, en vigor desde diciembre de 2005, había quedado obsoleto al ser anterior a la Ley Orgánica de Defensa Nacional.

Actualmente España participa en cinco misiones en el exterior: Afganistán, Líbano, Kosovo, Bosnia y Chad , con un total de unos 3.000 militares.

Para Chacón, el número de soldados españoles que participe en misiones internacionales deberá estar limitado solamente por la legalidad de la misión, por la voluntad de los españoles y por la capacidad de las Fuerzas Armadas, estimada por la OTAN en unos 7.700 militares, el 8% del total.

En la actualidad, todas las misiones son legales y apoyadas por la mayoría de los españoles. La de Kosovo, tras la independencia de ese país, resultaba de difícil justificación.

Que el anuncio de su repliegue ha sido un absoluto desastre nadie lo pone en duda. La evidente descoordinación entre Defensa, Exteriores, Presidencia, Alianza Atlántica, embajadores implicados, etc. produce sonrojo, y deja a Zapatero -otra vez- en una posición, más que delicada, ridícula. Pero que había que marcharse de Kosovo era evidente. Incluso hasta para el PP era de carácter necesario e inmediato.

Por otra parte, el aumento de efectivos en el exterior no contaría con el apoyo parlamentario necesario: la izquierda y los nacionalistas no suelen verlas con buenos ojos y el PP se opone a todo, incluso a aquello con lo que está de acuerdo.

Contando con un tope máximo de efectivos en el exterior, las piezas sólo pueden ser movidas de un lugar a otro. Nos preguntaremos dónde son más necesarias estas actuaciones. ¿Podrían ir los militares replegados de Kosovo a incrementar el número de los desplegados en Afganistán?

Estoy convencido de que tanto a la Alianza Atlántica en general como a Obama en particular les interesa mucho más nuestra colaboración activa en Afganistán que nuestra presencia testimonial en Kosovo. Y, si esto es así, ¿por qué no se ha explicado convenientemente?