"O mía o muerta", es el primitivo pensamiento de los criminales machistas, esos hombres que se creen más machos que nadie. En la política hay especímenes muy parecidos e igualmente peligrosos: los grandes patriotas.

Los mismos medios que hace unos meses criticaban a Zapatero por no estar en el G-20 y luego se burlaron de él por estar con una silla prestada por el gabacho, ahora mismo están dando la impresión de que desean con fervor el fracaso de esta cumbre de Londres simplemente para que Zapatero no pueda apuntarse ningún éxito, ni siquiera como colaborador en un grupo de 20+1.

Les pone nerviosísimos la idea de pensar que nuestro presidente -el de España- pueda ser considerado un intermediario válido entre las posturas franco-germanas y las anglosajonas. Y les da pavor imaginar que esa intermediación haya podido tener algún éxito.

Ahora se burlan de Zapatero acusándole de ir a Londres en busca de una foto como la de las Azores.

Es que, además, son imbéciles al seguir mentando a la bicha. Porque aquella foto lo único que produce son náuseas ante las sonrisas ignominiosas de aquellos cuatro infames (el cuarto se apartó de la foto o le apartaron, y se fue de rositas a Bruselas). De aquella foto salieron centenares de miles de muertos inocentes. Representa uno de los mayores fracasos de occidente en decenios y un insulto a la democracia y a los derechos humanos.

Son los mismos que preferirían ver a España hundida en la más absoluta de las miserias antes que verla gobernada por los socialistas.

Se alegran cada vez que se conocen las cifras del paro, porque eso les da argumentos para reclamar elecciones anticipadas.

Sacan a colación -venga o no a cuento- la palabra maldita "corralito" cuando ven que la gente no está tan alarmada como ellos quisieran por el tema Caja Castilla La Mancha. Es decir, intentan con sus comentarios maliciosos aterrorizar a la población asustada, conducirles a la ventanilla de la caja de ahorros y hacerles sacar sus dinerillos para meterlos en el seguro colchón.

Todos con los euros debajo de la cama es la ruina del país. Y eso es, precisamente, lo que buscan. Son terroristas, con todas las letras, porque su intención es aterrorizar a la población, acabar con España y, finalmente, recibir con los brazos abiertos -o enhiestos- y bajo palio si es menester, al nuevo líder, o al viejo líder.

Siempre con bigote, pobre España.