A veces creo que nuestros políticos, en general, nos desprecian absolutamente.
Piensan que los ciudadanos somos tontos, y que unos días de demagógica campaña electoral puede hacernos cambiar el voto.
En realidad, una campaña electoral sólo sirve para el lucimiento personal de unos políticos muy mediocres que parecen empeñados en exhibir su mediocridad intelectual, política y oratoria (su ética que la juzguen otros).
Un autobombo que cuesta demasiado dinero y cuyos resultados son de nula efectividad cuando no incluso contraproducentes, pues provocan la estampida del personal, dejándonos solos a los incondicionales.
Cayo Lara, coordinador general de Izquierda Unida, culpa del fracaso ya crónico de su formación al bipartidismo instalado desde hace decenios en España, y a la campaña electoral que los dos grandes partidos nacionales han bipolizado. Los líderes de IU no tienen ninguna responsabilidad en todo ello, están al margen de la evolución de los acontecimientos a lo largo de los años.
Una vez más, la culpa es de los otros. Ellos no tienen nada que ver con el hecho de tener una base muy fiel y muy sólida, pero muy estrecha, o que la izquierda desencantada con Zapatero prefiera quedarse en casa antes que votar IU. ¿Se han parado a pensar en serio por qué?
La fuga de su principal activo, Rosa Aguilar, a la Junta de Andalucía sólo es achacable a la ambición de la exalcaldesa de Córdoba, no a las nulas ambiciones de los dirigentes de la coalición.
Un dirigente político sin ambiciones políticas es como un sacerdote sin fe: sólo puede hacer daño a aquello que dice defender.
Siga pues cada uno mirándose su propio ombligo y echando la culpa de las pelusillas al resto del mundo, dejemos que nuestra autocomplacencia nos momifique, invitemos con nuestra actitud a que nuestros votantes prefieran quedarse en casa viendo la tele antes que acudir a un mitin, o se vayan al parque a pasear en lugar de ir al colegio electoral a votar. Y luego echémosle la culpa al sistema, a Europa o al cardenal Rouco Varela si queremos.
Pero cuando la derecha, una vez superada la crisis, vuelva a las andadas con más virulencia, fuerza y poderío que nunca, entonces ya será demasiado tarde para recomponer todo lo que se ha dejado descomponer.
Será tarde hasta para lamentarse.
12 jun 2009 | 12:51 PM
Hemos puesto nuestras esperanzas en manos de nuestros demonios. La Europa del bienestar saldrá muy mal parada de estas elecciones del 7 de junio. Si es que sale.
Saludos!
21 oct 2009 | 12:43 AM
¡Venga Alex! que ya es otoño. Un abrazo