Sabemos que las encuestas callejeras que hacen las televisiones no tienen ningún valor demoscópico. Nos lo advierten: sólo sirven para hacernos una idea.

A propósito del partido de fútbol de la selección española contra la de Honduras, han preguntado a personas de edades diversas cosas como dónde está Honduras o qué idioma se habla en aquel país. Las respuestas han dejado en evidencia al sistema educativo español, no al vigente, sino a todos los que desde hace décadas se han implantado. Ni jóvenes ni viejos sabían cuál es la capital de Honduras, ni siquiera qué lengua se habla allí y sólo acertaban a decir que el hondureño.

Me he acordado de aquel ministro de Defensa, Federico Trillo, que en un momento de euforia pidió a los soldados españoles destacados en El Salvador que gritaran con él un ¡Viva Honduras! Fue un divertido lapsus, sin mayor trascendencia, del todavía hoy diputado. Qué más da, si la gente no sabe dónde está Honduras, mucho menos El Salvador, que ni siquiera juega en el Mundial.

Sin embargo, volviendo a la encuesta callejera, si preocupante me parece que los españoles no sepamos localizar Honduras, o Chile, o Haití en un mapa, lo que realmente debería hacernos reflexionar es que, en lugar de sentirse incómodos -cuando no avergonzados- mostrando su ignorancia, se ufanan y, es más, no tienen la menor intención de acabar con ella. España debe de ser el único país del mundo en el que sus ciudadanos se jactan públicamente de ser incultos. Aquí se encumbra a personajes como Belén Esteban al mismo tiempo que se presume de no haber leído a Saramago, ni saber quién fue ni mucho menos pretender saberlo.

A propósito de fútbol y de la selección española, anda la ultraderecha muy mosqueada con eso de que llamemos a nuestra selección nacional La Roja. Les recuerda a los comunistas, siempre redivivos, a La Pasionaria, tal vez.

Es lo que tiene la mala conciencia.

No sé desde cuando tiene el equipo español estos colores, lo lamento, pero no fue Zapatero quien los impuso.

Es costumbre adjetivar a los equipos con los colores de sus respectivas camisetas, no de sus banderas. Los blaugranas, los merengues, los colchoneros... A la selección italiana se la llama Squadra Azzurra precisamente por el color de su camiseta oficial, y eso que el color azul no figura en la bandera italiana.

Pues ni a Intereconomía ni a la COPE de López Schlichting les gusta eso de La Roja. Lo politizan todo. Son los mismos que han acusado al gobierno de España de crear falsas polémicas para desviar la atención de lo principal. Para ellos, rescatar cadáveres de las cunetas es una falsa polémica, pero no el color de la camiseta del equipo de fútbol. ¿O es que acaso quieren desviar la atención de sus audiencias? ¿O es simple jactancia ignorante?

El rojo es un color. El color de la sangre.

Tal vez no haya tantas diferencias entre la Esteban y la Schlichting.