Esta madrugada la Ertzaintza ha detenido a Gurutz Aguirresarobe Pagola, al que relaciona con el asesinato del ex jefe de la policía municipal de Andoain Joseba Pagazaurtundua en febrero de 2003. En la operación también se ha arrestado a Aitziber Ezkerra, compañera sentimental de Aguirresarobe en el momento en el que se cometió el asesinato.
Sin duda, una buena noticia.
Esto me recuerda las declaraciones que hace sólo unos días hizo Jaime Mayor Oreja, el tristísimo eurodiputado del PP, en las que afirmaba que Zapatero está volcado en un proyecto de resolución de conflictos con la organización terrorista que, en estos momentos, se encuentra en una fase avanzada. Dicho de otra manera: que el gobierno seguía negociando con ETA.
En declaraciones a la Cadena Cope, Mayor Oreja dijo que la política penitenciaria, por la que algunos ex miembros de ETA están disfrutando de algunas ventajas, está planteada en el contexto de una negociación abierta con ETA de forma simultánea.
Lo expresó con esa ligereza que le caracteriza y con ese tono triste tan suyo. Más que triste tal vez amargado, al comprobar que los éxitos presentes en la lucha contraterrorista ponen en evidencia su inoperancia y su fracaso.
Cuando la mediocridad conduce al fracaso, éste se convierte en amargura y, con el paso del tiempo, en rencor. El rencor, en temas tan delicados como la lucha contra el terrorismo, puede llegar a ser muy peligroso.
A Mayor Oreja nunca le hemos oído hablar de economía, de infraestructuras, de vivienda, de educación, de sanidad, de empleo... Sólo de extrañas coaliciones entre Zapatero y ETA, de absurdas colaboraciones entre terroristas y Gobierno para destruir España. O de estupideces como aquello de que la prohibición de los toros en Cataluña es "una venganza por el éxito de la selección nacional de fútbol".
Rajoy envió al molesto (por inútil) Mayor Oreja al exilio del parlamento europeo. Tal vez fuera hora de enviarlo a su casa.
Pero Rajoy, como siempre, está de vacaciones.



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