Una vez pidió que le dejáramos en paz porque él ya no está en política. En realidad éramos los demás quienes le suplicábamos que se fuera de una vez por todas y que nos dejara -él sí- en paz a nosotros.

Ahora vuelve porque no puede estar mucho tiempo sin mostrarnos su inquietante rostro, su ceñudo gesto, su antipatía intrínseca.

Se ha ido a Melilla no se sabe muy bien a qué salvo a incordiar y a joder al gobierno español.

Quiero creer que el gobierno español está actuando discretamente en la crisis con Marruecos. Por eso creo que la presencia de Aznar en Melilla sólo puede torpedear cualquier gestión diplomática que se esté realizando con la prudencia que requiere la situación.

La misma prudencia que manifestó ayer el presidente de Ceuta, Juan Vivas, del Partido Popular, con su apoyo a las acciones emprendidas por el Gobierno y el Rey ante Rabat.

Aznar, que jamás visitó Ceuta y Melilla a lo largo de sus ocho años de mandato ni permitió que el Rey lo hiciera (la primera vez que los reyes pisaron las ciudades españolas norteafricanas fue con Zapatero de presidente, con el consiguiente enfado del país vecino), se acerca ahora a la problemática frontera con Marruecos simplemente para hacerse una foto. Pero, en realidad, ¿a quién puede molestar esa imagen?

El gobierno español sabe a la perfección que el PP utiliza, como ha utilizado y utilizará, cualquier asunto para debilitar aún más al gobierno. Qué triste ver a unos políticos emplearse no en ganar unas elecciones sino en hacer que el contrario las pierda. No nos puede sorprender que venga Aznar a poner otro palo más en las ruedas de este carro llamado España.

Pero se me antoja otra lectura. La visita de Aznar es un claro llamamiento a su propio partido.

Ante la increíble indolencia de Rajoy, de vacaciones permanentes, y ante esa imagen mezquina que está dando el PP pidiendo elecciones anticipadas pero sin aportar ninguna propuesta para salir de la crisis, Aznar lanza un mensaje a los suyos:

Si tú me dices ven, lo dejo todo.

Aznar, que se creyó artífice del milagro español (ese milagro que luego le estalló en las manos a su sucesor en la Moncloa) podría estar dispuesto a volver porque de verdad cree que la solución es él mismo.

Melilla en crisis, Zapatero mudo, Moratinos tumbado al sol y Aznar en la frontera (en la de Marruecos con España y en la del pasado con el futuro).

Para ponerse a temblar.


Sobre la importancia de los signos de puntuación. No es lo mismo "Aznar vuelve" que "Aznar, vuelve". Hay comas vitales.

Actualización 18-8-10, 21:20 h.:

Fuente: "EL PAIS.COM".

Los mismos activistas marroquíes que aseguraban ayer por la noche en la frontera con Melilla, y ante gritos de "no al racismo", que las protestas durarían días o semanas y que nadie podría frenar a la "sociedad civil" en sus quejas contra España, están replegando velas a toda prisa. Ya está. Dicen que en dos horas quitarán todos los carteles de la tierra de nadie entre las fronteras marroquí y española, que se levantará el bloqueo a la entrada de verduras, pescado y materiales de construcción y que todo volverá a la normalidad. Se acabó el teatro. No fue dos horas después, pero tras la reunión celebrada en Rabat entre el director general de la Policía y la Guardia Civil, Francisco Javier Velázquez, los activistas retiraron los carteles y pancartas contra la policía y el Gobierno español.

¿No será que en cuanto han visto a Aznar han dicho replega, primo?