Da igual lo que hubiera pasado. Albert Vilalta y Roque Pascual, los cooperantes secuestrados por Al Qaeda en el Magreb Islámico durante 267 días, ya están libres, sanos y en casa.
Podría haber sido de otra manera. En julio pasado, la misma organización que secuestró a Vilalta y Pascual asesinó al ingeniero francés Michel Germaneau, al que Sarkozy ordenó liberar mediante una acción militar que, lamentablemente, fracasó.
Leemos en El País que, después del ataque franco-mauritano contra Al Qaeda para liberar a Germaneau, los terroristas que mantenían secuestrados a Albert Vilalta y Roque Pascual estuvieron a punto de matarles. Lo ha afirmado Mustafá Ould Liman Chafi, el mediador con los secuestradores: "Los dábamos casi por muertos. Creímos que era una causa perdida. Fue el momento más difícil de mi labor".
Por fortuna para los dos cooperantes catalanes, el gobierno español optó por la negociación. En realidad, en los últimos años gobiernos de todo signo han negociado en casos similares de secuestros en la zona del Sahel donde opera Al Qaeda del Magreb. Así lo hicieron Austria, Corea del Sur o Italia, en este último caso hasta en dos ocasiones. Incluso un mismo Gobierno ha recurrido a la vía diplomática y a la violencia con resultados dispares, como es el caso del de Sarkozy en Francia. El propio ministro de Exteriores galo, Bernard Kouchner, viajó a Malí urgentemente en enero de este año cuando expiraba el plazo para ejecutar a un rehén galo, Pierre Camatte. El secuestrado fue liberado poco después cuando Malí aceptó excarcelar a cuatro presos de Al Qaeda.
Pero nada de eso importa a la derecha mediática española que, sin esperar siquiera a que los cooperantes estuviesen de vuelta en casa, se lanzaron iracundos a reprobar el procedimiento seguido para su liberación, que incluyó la excarcelación de uno de los secuestradores preso en Mauritania y el pago de un rescate. Según ellos, Zapatero ha dado una vez más muestras de su debilidad y de su ineptitud como gobernante. Para colmo, los cooperantes han agradecido las actuaciones llevadas a cabo, e incluso han dicho sentirse orgullosos del gobierno.
Pasaremos por alto que los cooperantes de Barcelona-Acció Solidària secuestrados el 29 de noviembre del año pasado, no fueron tratados precisamente bien por esos medios de la derecha nacional. Llegaron a insultarles diciendo que eran turistas de ONG y poco menos que buscaban su propio secuestro. A veces da la sensación de que a la derecha mediática le habría gustado más otro final para esta historia.
Porque parece que da igual lo que hubiera pasado. Si el gobierno español no hubiera negociado y los secuestradores hubieran asesinado a los dos españoles, la derecha mediática estaría acusando a Zapatero de débil e inútil. La misma acusación que emplean por haber tomado el camino opuesto.
La diferencia es que Albert y Roque están libres, sanos y en casa.



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