¿Qué habría pasado en España de no tener una oposición tan destructora? La gente, en general, no es tonta y se da cuenta de las cosas. La población sabe de la incapacidad de Zapatero para sacarnos de la crisis con las propuestas que le llevó a ganar las elecciones. Percibe que las medidas que el gobierno viene adoptando tal vez fueran necesarias, quizás llegaron tarde... Los votantes, tan confusos como asombrados, ven una oposición más dedicada a hacer perder a su contrincante que a ganar por sus propios medios.

El Partido Popular, que posiblemente el próximo año gobernará España no por méritos propios sino por deméritos del contrario -qué triste victoria-, se empeña en dar palos al gobierno, por activa o por pasiva, por arriba, por abajo y, sobre todo, por la entrepierna, mañana, tarde y noche, utilizando todos los medios. Está en su derecho. Es su estrategia. Pero lo único que los votantes, la población, la gente ha visto es un partido dando palos de ciego a todo lo que se movía. No es que estén ciegos, es que no ven más allá de sus narices.

Los cooperantes secuestrados durante nueve meses y liberados felizmente la semana pasada, eran turistas solidarios. Dicen los medios afines al PP que estos niñatos sabían a dónde iban: caña a Zapatero. Manifestantes prosaharauis, en una acción tan admirable y digna como la de los cooperantes -y tal vez tan irresponsable-, son apaleados por la policía marroquí. Pero ahora ya no son turistas solidarios, sino ciudadanos españoles ejerciendo el derecho de manifestación... ¡en Marruecos! También sabían a dónde iban. Caña a Zapatero.

No sabemos, porque no nos lo han dicho, que habrían hecho Rajoy, Cospedal, Pons, con esta versión tan delicada de españoles por el mundo. Y la ciudadanía intuye, tal vez, que a los cooperantes secuestrados les habrían rebanado el gaznate los terroristas islamistas, y en el caso de Marruecos habrían mandado a Trillo al amanecer, con fuerte viento de levante...

Lo que habría pasado en España de tener una oposición leal y constructiva es que Zapatero estaría ya en su casa, y los españoles gozaríamos de una reforma laboral parecida, de un incremento del IVA igual o superior, de un número de parados enquistado, de la misma presión fiscal, del mismo índice de hijos de puta por metro cuadrado y de un ministro de Defensa como Dios manda:con un par de güevos y mucha testosterona, coño.

Me da la impresión de que la ciudadanía se va dando cuenta de que Rajoy, con tan descabellada e irresponsable estrategia, se ha metido en un zarzal del que no podrá salir una vez recostado en el sofá de la Moncloa.


Viñetas:   loscalvitos.com