Fue una historia extraña. Se le consideró un héroe tal vez porque todos estábamos muy necesitados de personas excepcionales. El gobierno le concedió la Gran Cruz del Mérito Civil por, según palabras de la ministra Aído, "ser un símbolo colectivo de la defensa de las mujeres" en una sociedad en la que hasta hace poco tiempo el lema frente a la violencia machista era el de "no te metas".

Después, la populista Esperanza Aguirre no podía dejar pasar la oportunidad y creó un cargo público para que lo ocupara el héroe: presidente del Consejo Asesor del Observatorio Regional contra la Violencia de Género. Su única experiencia: haber salido en defensa de una mujer maltratada y terminar durante varias semanas en un coma del que felizmente se recuperó.

Hace unos días la Guardia Civil le pilló triplicando el nivel permitido de alcoholemia. El tema es lo suficientemente serio como para, al menos, poner el cargo a disposición de quien lo nombró.

Estoy con Aguirre en que todos podemos cometer errores, pero cuando se tiene vergüenza lo primero que hay que hacer es reconocer el error, lo segundo pedir perdón y lo tercero hacer propósito de enmienda.

Pero la chulería y el despotismo están reñidos con la vergüenza. Neira no reconoce el error, no pide perdón y, además, retoma aquel discurso de Aznar sobre el alcohol y el volante.

Y al final siempre sale el monstruo que todos llevamos dentro: la verdad que nos destapa. El que fuera pomposo presidente del Consejo Asesor del Observatorio Regional contra la Violencia de Género (a 1020 € por reunión del Consejo, a dos reuniones por mes) nos descubre esa vena machista tan infame: "Si no puedo pegarme un revolcón con una señora..."

Esperanza Aguirre lo ha echado sin reconocer el error de su nombramiento, sin pedir perdón y sin hacer propósito de enmienda.

La defensora a ultranza de la llamada fiesta nacional se olvida de aquello de la vergüenza torera.


Neira se ha descubierto como el alumno aventajado de José María Aznar, aquel al que le gustaba la mujer-mujer (?)... y el vino. Y se pasaba por el forro las normas de tráfico. ¿Vergüenza?

Cuando el PP gane las elecciones ¿prohibirá prohibir conducir hasta el culo de alcohol?