Mañana es uno de los días más negros que puede haber en España. Se repite cada año desde hace siglos y, amparándose precisamente en tan vergonzosa y vergonzante tradición, un pueblo entero -y cientos de simpatizantes foráneos- se dedican a torturar cobardemente a un animal. Este es el concepto que en España se tiene de la cultura.

El animal es el llamado Toro de la Vega y el oscuro pueblo sin escrúpulos ni dignidad, anclado en la Edad Media se llama Tordesillas, en la provincia de Valladolid, un lugar al que cualquier ciudadano decente del siglo XXI debería negarse a visitar.

Este año le ha tocado a Platanito (a la derecha en una foto del Norte de Castilla), que tiene cuatro años y pesa 580 kilos. Mañana será perseguido a caballo y a pie por cientos de personas que lo rodearán y lo lancearán hasta matarlo. Todo ello con la bendición de todas las autoridades civiles, militares y eclesiásticas, locales, autonómicas y nacionales.

La alcaldesa, María del Milagro Zarzuelo, se vanagloria afirmando con rotundidad que el Toro de la Vega no desaparecerá nunca. Entonces nunca desaparecerá la indignidad de su pueblo. Tordesillas, el pueblo de la vergüenza.

Una inmensa vergüenza para todos los españoles.