No sólo los gobiernos pueden limitar la libertad de expresión. También El Mercado puede hacerlo. Y lo hace, como siempre lo ha hecho.

Me despedía del año pidiendo que dejáramos abierta una puerta a la esperanza. Aún no había terminado 2010 y ya dieron el primer portazo de la nueva década. Amanecí el nuevo año con una inmensa sensación de descorazonamiento.

Fuimos muchos los que dudamos de la fusión de TeleCinco y Cuatro, dos canales de televisión antagónicos que, precisamente por ello, no se hacían la competencia: en general, su audiencia era incompatible la una con la otra.

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