¿No creen que muchos de nuestros políticos -en ejercicio o en excedencia- estarían mejor callados? Hablar mucho supone un riesgo: el de hacer el ridículo e ir perdiendo credibilidad si es que alguna vez se tuvo. Claro que si al politiquillo se le pagan 36.000 euros por hora de palabrería... ¿importa el ridículo? Si se tuviera vergüenza, a lo mejor sí.
El prolífico parlanchín ex presidente del Gobierno español, José María Aznar, expresó ayer, en su habitual tono pontificante, su personal apoyo a las revueltas civiles que viven países del norte de África como Libia, con el fin de que la democracia gane la batalla a la "autocracia corrupta" de líderes como Gadafi o Mubarak o la "teocracia totalitaria" de los islamistas [VER].
Naturalmente, y con total desenvoltura, Aznar no nos dice en qué momento empezaron a corromperse este tipo de líderes.
En el artículo de ayer se reproducían algunas impresiones de Aznar durante su visita a Libia en 2003. Era el primer mandatario occidental que visitaba Trípoli. Se hablaba entonces de que el nuevo talante de Gadafi a la hora de abordar la amenaza del terrorismo había sido determinante para que se concretara el viaje de Aznar a Libia. Gadafi regaló al presidente español un caballo pura sangre árabe: El rayo del líder.
Debieron de sellar una gran amistad. Dos días antes de que el tirano libio visitara oficialmente España, tuvo lugar en Sevilla una cena privada entre Gadafi y Aznar. Pero la cosa no quedó ahí.
El yerno de Aznar invitó a cazar al hijo de Gadafi. [VER] La cacería se celebró el año pasado en la finca madrileña de "El Rincón de Los Canchos", en Aldea del Fresno, donde acude toda la jet española y a los que les fue presentado entre elogios el hijo del dictador. Leo que la montería le costó a Alejandro Agag sobre los 160.000 euros: 8.000 euros por puesto, sobre unos 20 invitados escogidos escrupulosamente por él.
¿En qué vomitivo momento dejó de ser corrupto, tirano, sátrapa... Gadafi, y en qué momento volvió a serlo?
Nada de todo esto lo podrán leer en los medios de comunicación que vienen alimentando el fanatismo en España.




Nunca, en ningún momento..... y absolútamente TODOS los Líderes occidentales lo sabían.
Vaya por delante que suscribo todas y cada una de tus afirmaciones tanto en éste como en tu artículo anterior. Por tanto ni disiento ni cuestiono tus razones.
Lo que me parece de elemental justicia - y confío que no te molestes conmigo por decirlo - es que tus afirmaciones sobre Aznar son extensiva y aplñicables, en mayor o menos medida, a TODOS los Líderes políticos, de todos los Países y de todos los signos políticos.
Únicamente disiento en lo que afirmas sobre los medios de comunicación porque La Gaceta, de Intereconomía, sí que tiene por norma denunciar tanto a los de derechas como a los de Izquierda.
Otra cosa es la mayor o menos virulencia con que escriban dicha denuncia dependiendo del signo político del criticado. Pero esto lo considero hasta cierto punto normal, ya que los periodistas son personas como tu, o como yo.... que tampoco estamos precísamente a salvo de caer en ello.
Con independencia de lo dicho, repito, suscribo todas tus afirmaciones.
Un saludo.
Es verdad que los periodistas son gente como nosotros, es decir, con opiniones personales y con la bendita facultad de equivocarse. Pero ellos son profesionales a los que se les debería exigir, al menos, atenerse a la verdad.
Tenemos en España -no sé en otros países- el problema de la politización partidista (también) de la noticia, cuando la noticia debería ser objetiva. En estos medios de los que hablamos (y apuntaría también a los de signo contrario, como El Plural) se confunde interesadamente, y por tanto con mala fe, información con opinión.
Saber la opinión (la línea editorial) de un medio es necesario para el lector, pero manipular una noticia, informar sólo de la parte que interesa es hacer trampas.
También me parece negativo -porque alimenta el fanatismo- convertir en noticia lo que no es. Ayer ponía el ejemplo del artículo de LD: "Gadafi, interlocutor de referencia para Zapatero". Es tan evidentemente manipulador que da hasta vergüenza tener que reproducirlo; entre otras cosas por la simpleza con que puede desmontarse. Porque la noticia no tiene nada que ver con Zapatero, ni con Aznar.
Como bien dices, todos los líderes europeos lo sabían, también Zapatero. Pero no todos cenaron en privado con Gadafi ni recibieron el regalo de un caballo. E incluso esto tampoco es ya noticia.
Lo que pasa es que si uno ve la burda manipulación incendiaria de unos medios concretos, se ve obligado a sacar la manguera de las hemerotecas para, en la modestísima medida de mis posibilidades, desenmascarar a los desvergonzados manipuladores.