Nos preguntan estos días:

¿Dónde estaba usted el 11-S?

Acababa de volver a casa y estaba preparándome la comida con la sencilla compañía de un pequeño transistor marca Sony, escuchando Hora 14 en la Ser. Todavía escucho la Ser en el mismo modesto aparato.

Interrumpieron las noticias para comentar que, en los monitores que tenían en el estudio, veían que una de las torres gemelas de Nueva York estaba ardiendo. Al parecer, una avioneta se había estrellado contra ella. "Eso solo pasa en América", pensé. Cuando el mismo locutor nos comunicó que un segundo avión había impactado contra la segunda torre, abandoné la cocina y encendí la televisión. Matías Prats decía que ya no cabía duda de que se trataba de un ataque terrorista.

Sentí tal estremecimiento que ahora, diez años después, no puedo evitar ese mismo sentimiento.