Ayer, en mi increíble ingenuidad -a estas alturas de la vida- me preguntaba si todo vale. Pues sí... por lo visto todo debe de valer.

Mi cabreo de hoy se debe a la famosa foto trucada de la ministra de Defensa. Un fotomontaje que colgó en su facebook la candidata al Senado por Baleares, Francisca Pol, en el que se puede ver a Carmen Chacón con la camisa abierta y con un pecho al aire junto a varios militares. El escándalo ha sido de tal magnitud, lógicamente, que la tal candidata ha dimitido, según ella, por "responsabilidad política". En su comunicado de renuncia afirma que no pretendía "ofender a nadie, ni a la sociedad ni a los miembros del Partido Socialista". Seguramente tampoco quería ofender a la propia ministra ni a las mujeres en general. O sea, reconoce que es idiota. Ha hecho bien en dimitir: en nuestra clase política sobran los idiotas.

Pero este asunto que de por sí ya es bastante vergonzoso, me avergüenza más cuando el fotomontaje en cuestión (que se publicó en su muro de facebook y al parecer fue retirado a las pocas horas), se ha publicado una y otra vez en diferentes medios de comunicación que se mostraban muy indignados con la foto y nos preguntaban insistentemente si aquello no era para indignarse. ¡Claro que es para indignarse!... Como la reiterada exhibición de la indignante foto trucada. Es decir, hipocresía pura.

Llegados a este punto, mi pregunta es: ¿Quién es más marrano, el que caga o el que esparce la mierda?