En un mitin de su partido en Málaga, el ministro Montoro anunció que va a dar oxígeno a las autonomías si éstas se comprometen a recortar el déficit. El Gobierno pasará de cinco a diez años el plazo que tendrán para pagar los 24.000 millones de euros que deben a la Administración central por anticipos sobre ingresos previstos. Unos ingresos que nunca llegaron por el desplome de la recaudación con la crisis.

En ese mitin malagueño, el ministro de Hacienda matizada lo afirmado unos días antes por el ministro de Economía en el Financial Times sobre el control de los excesos de las comunidades. Guindos llegó a decir que habría un control previo de sus presupuestos por parte del Estado. Montoro, en el mitin de Málaga, no solo lo desmintió sino que aseguró que no iba a dejar caer a ninguna autonomía a pesar de los gravísimos problemas de liquidez que tienen algunas.

Curiosamente, unas horas antes del mitin de Málaga, la vicepresidenta del Gobierno había dado cuenta de la reunión del Consejo de Ministros y de los planes del Gobierno para resolver los problemas de las autonomías, pero no dijo ni una palabra sobre este asunto. La noticia se reservó para un mitin en Málaga.

Declaraciones explosivas a un medio extranjero, desmentidos oficiales en un mitin de partido, comunicación de medidas de calado en un acto de precampaña, silencio absoluto en la comparecencia del portavoz del gobierno... ¿Se imaginan lo que se habría dicho si todo esto hubiera ocurrido con el anterior gobierno?