Hay personajes de la política que si no existieran deberían inventarlos. Son la salsa que anima el desolado panorama de mediocridad que vivimos. Son los bufoncillos de la nueva corte. En su día ejerció magistralmente ese papel mi admirado Vicentito Martínez Pujalte y, desde que éste se afeitó el bigote, le tomó el relevo el relamido Esteban González Pons.

En el aspecto hay una clara diferencia entre los dos: Vicentito es un "señor de voz aflautada y bigotito de chulapo de zarzuela, con un aseado aspecto de empleado de antigua camisería, que suele gesticular como un hooligan desde las gradas de la bancada popular del Congreso"1.

Esteban, por el contrario, es más fino en las formas, nunca se altera, no grita ni se descompone, viste con lo que ahora se llama ropa casual, nunca va elegante pero siempre tiene el aspecto de dandi levantino: americana de sport, camisa con cuello abierto, sin corbata, pantalones tejanos claros, zapatos sin calcetines... El look polivalente para ir al Mercadona o tomarse un gintónic en el club náutico. Su aspecto podría darle más credibilidad, pero su incontinencia verbal le coloca verdaderamente en el sitio que le corresponde. A pesar de los esfuerzos que está realizando el ministro Wert por ostentar el título, el verdadero bufoncillo de la corte es Esteban González Pons.

Ha estado muchos días en silencio, sufriendo en soledad la triste decepción del ministrable. Como político valenciano, está tocado por el escandaloso despilfarro, derroche y pestilente corrupción que se respira por aquellos lugares en los que no hay dinero para la calefacción de los institutos de secundaria pero sí para delirantes aeropuertos sin aviones, maquetas millonarias de sueños megalómanos y carreras de coches. Y, sobre todo, colateralmente, Pons está salpicado por el caso Nóos 2.

Pero ya se le está pasando el enfado y ha vuelto a hablar, es decir, a ser él mismo: a decir bobadas con verbo engolado.

Hace unos días, González Pons presentó en el Foro Nueva Sociedad a su principal rival en el puesto de bufoncillo, el ministro Wert , donde éste pretendió explicar  los improvisados planes de su departamento. Dijo Pons de Wert:

En solo un mes y pico, el ministro de Cultura ha recuperado un tesoro robado en el fondo del mar. El tesoro está en el camino de vuelta a España.

No profundicemos demasiado en el hecho de que no puede estar de vuelta lo que nunca estuvo aquí, por no hablar de quién robó qué y a quién y, por tanto, a quién se le tendría que devolver. Tampoco hace falta recordar que el asunto del tesoro de la fragata "Nuestra Señora de las Mercedes" se ha resuelto tras cinco años de litigio con la empresa estadounidense Odyssey, que lo recuperó del mar (no lo robó) en 2007.

Pero González Pons dijo algo más de Wert:

El ministro de Cultura ha descubierto otra Gioconda, también del entorno de Leonardo como la francesa, pero mucho más joven y mucho más guapa.

Le faltó decir que del PP.

Rescatatesoros, descubridor de obras de arte... Continuó con sus alabanzas:

Wert es brillante, valiente y un especialista en salvar escollos y deshacer nudos gordianos, al que no le falta ni la buena suerte que acompaña a los campeones deportivos.

Todo eso en medio de la polémica por el castigo a Contador, los chistes de los guiñoles franceses y las desafortunadas acusaciones de xenofobia que el ministro vertió sobre nuestros vecinos del norte. Ministro que, por cierto, pocos días después afirmó que en España "tenemos un problema con el dopaje".

Pero no dejemos que Wert nos distraiga de nuestro objetivo.

Por no callar, González Pons nos regala otra perla:

Durante el XVII Congreso Nacional del PP, en relación con la polémica surgida por la enmienda en la que se pide la eliminación de la palabra "cristiano" de la definición ideológica que se hace del partido en los estatutos, Pons dijo mirando fijamente a quien quisiera escucharle:

El apelativo cristiano no tiene connotación religiosa.

No me digan que no es divertido este Pons. Como en todos los gobiernos tiene que haber un tonto útil, estoy convencido de que, en la primera remodelación del gabinete, González Pons recibirá por fin su tan deseada cartera ministerial. Sin duda le darán la de Ministro de Cultura. Cuando ya hayamos amortizado a Wert.


1. Del blog "Saco sin fondo" en su artículo "La doctrina Martínez Pujalte" (20-11-2005)

2. El juez que investiga los manejos del Instituto Nóos con dinero público ordenó a Hacienda que se analicen todos los datos mercantiles y contables de la Sociedad Gestora para la Imagen Estratégica y Promocional de la Comunidad Valenciana, empresa pública en cuyo nombre, y a propuesta de Francisco Camps, González Pons firmó un convenio que garantizaba seis millones a la ONG de Iñaki Urdangarin para diseñar unos inexistentes Juegos Europeos cuya celebración ni siquiera se daba por segura.